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«Para los fiscales, nuestra casa es siempre una segunda oficina»

«Para los fiscales, nuestra casa es siempre una segunda oficina»

El fiscal Jefe de la Audiencia Nacional no ve un reto en el teletrabajo, sí en la falta de contacto físico con los demás, especialmente ahora que cumple años confinado

El fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, Jesús Alonso (Madrid, 1962), es de esas personas a las que es difícil pillar sin la sonrisa puesta, incluso en estos días de confinamiento impuesto, distancia personal y teletrabajo, la parte de la ecuación que le resulta más fácil de llevar. «Los fiscales estamos acostumbrados a traernos trabajo a casa, es nuestra segunda oficina», comenta con optimismo.

La suya está estos días instalada en un despacho donde tiene «todo a mano para trabajar cómodamente» y desde el que se coordina con el presidente de la Audiencia Nacional, sus compañeros fiscales, los magistrados y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para seguir el día a día de las causas que están en marcha. Se organiza, comenta, gracias a los medios telemáticos que, conforme destaca, ha venido implantando el Ministerio de Justicia a lo largo de los años, entre plataformas digitales y equipos. No queda otra. «Los derechos fundamentales nunca están en servicios mínimos, porque el Estado de derecho demuestra su fortaleza y vigencia en situaciones como esta. Yo, como Fiscal Jefe, sigo trabajando como antes, pero ahora desde casa», destaca.

El fiscal lleva el confinamiento a raja tabla, -en esto, dice, «hay que ser serios»- aunque le pesa. De momento, no ha tenido que salir de su nuevo centro de operaciones, debe predicar con el ejemplo y recuerda que la instrucción es que «en los lugares de trabajo deben permanecer los mínimos imprescindibles».

Capea el temporal intentando compensar lo personal con lo virtual: ha convertido su habitación en «zona fitness» y desde allí, se conecta por Instagram con su profesor y el resto de compañeros de clase en el gimnasio para mantener «la rutina diaria».

«Nos reímos y quejamos como siempre, con la salvedad de que Ángel -el profesor- no nos da una colleja si no cumplimos. Pensándolo bien, es una ventaja, ¿No?, bromea.

Menos ilusión le hace celebrar su cumpleaños, que le pilla confinado y con el estado de alarma en vigor, por videconferencia con los suyos, pero de nuevo, quita hierro al asunto: «No todo el mundo puede decir esto, desde luego; es algo que contar en el futuro», destaca entre risas.

Lo peor: La distancia personal

El tono parece algo más melancólico cuando preguntado por lo peor de esta situación, cita precisamente esa distancia impuesta respecto de los otros. «Para mi lo peor de todo esto es no poder tener contacto personal con familiares, amigos y compañeros. Me reconozco una persona muy latina y para mi el contacto humano es esencial, pero bueno, con el teléfono y las videollamadas paliamos las ausencias», apunta.

Sobre lo que vendrá, también lo enfoca en positivo: «De esta lucha saldremos más fuertes como individuos y como sociedad, no me cabe la menor duda. España es un gran país que sabe demostrar su valía en las situaciones más adversas». Para Alonso, «la vida es maestra de muchas cosas» y de esta, también aprenderemos: «Nos ha hecho reflexionar sobre qué es importante y qué no. Nos ha humanizado y enseñado a empatizar con los demás. Este partido lo vamos a ganar», asegura.