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Oportunidad y baza diplomática

Oportunidad y baza diplomática

La base de Rota siempre ha sido una posibilidad de reencuentro en las relaciones entre España y EE.UU.

El posible traslado del Mando África de EE.UU. a la base de Rota es una oportunidad y una baza diplomática para España. Si finalmente la base española es la elegida por la Administración estadounidense (Trump o Biden), el Gobierno español tendría ante sí la posibilidad de afianzar la base gaditana como la referencia militar de EE.UU. en Europa occidental. En el Este el otro gran aliado militar de Washington es ahora Polonia.

El impacto económico sería obvio: como el que supuso la llegada en 2014 y 2015 de los cuatro destructores estadounidenses de la clase «Arleigh Burke» con los aproximados 4.000 militares, y familiares, y 1.000 civiles.

Además, esta carta podría ser jugada por el Gobierno español para reencontrarse en la arena diplomática con la Administración estadounidense en caso de que Trump renueve su mandato. Si Biden gana, teóricamente Sánchez lo tendría más fácil para solventar cuestiones arancelarias que afectan también a otros países de la UE como Francia y Alemania.

Aunque hay que advertir que para EE.UU. las cuestiones de alianza en materia de defensa «no son carta de intercambio para otros asuntos e intereses», como siempre destacan fuentes diplomáticas expertas en las relaciones entre España y EE.UU.

El factor Podemos

Es de prever que el Gobierno español no mueva ficha alguna sobre Rota hasta que se dilucida quién será el inquilino de la Casa Blanca durante los próximos cuatro años. Máxime con una coalición junto a Podemos, partido heredero del ya anacrónico «OTAN no, bases fuera».

Además, hay sobre la mesa una posible ampliación de la presencia estadounidense en Rota con un nuevo escuadrón de helicópteros de ataque de los nuevos destructores estadounidenses, que tendrían así mayor capacidad de proyección en escenarios mediterráneos, europeos o africanos. El Gobierno español aún calla sobre la evolución de estas últimas negociaciones.

Con una presencia de cuatro destructores de la clase «Arleigh Burke», llegados entre 2014 y 2015 y que a partir de este año están siendo relevados por otros más modernos (el USS Carney ya pasó el testigo al USS Roosevelt), estos buques son clave para el despliegue naval de EE.UU. en el Mediterráneo o el Atlántico norte.

No olvidemos que desde dos de ellos (USS Ross y USS Porter) la Administración Trump bombardeó Siria con misiles Tomahawk en 2017. Frecuentes son sus patrullas por el estratégico Mar Negro o en la zona báltica, clave para la defensa colectiva de la Alianza Atlántica.

Zapatero terminó anunciando el acuerdo con EE.UU. y la OTAN para albergar los cuatro destructores en Rota

La condición de aeropuerto también hace de Rota una base crucial para la US Air Force: el «Convenio de Cooperación para la Defensa entre España y EE.UU.» ratifica su uso para cinco aeronaves administrativas para servicios de apoyo, 13 aeronaves de reconocimiento naval y 18 aeronaves de patrulla marítima y vigilancia oceánica de superficie.

Rota es siempre punto de encuentro entre España y EE.UU. Lo fue para el autárquico Franco. Lo fue para González. Y... lo fue para Zapatero. Sí, el secretario general del PSOE que no se levantó ante la bandera estadounidense en el 12 de Octubre de 2003 fue finalmente el presidente del Gobierno que anunció el acuerdo para convertir a Rota en la sede naval del escudo antimisiles de la OTAN con la presencia de los cuatros destructores. Aquel 5 de octubre de 2011, apenas 45 días antes de las elecciones generales que auparon a Rajoy a La Moncloa, fue su último gran acto internacional antes de dejar la Presidencia. Ahora Sánchez tiene otra oportunidad.

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