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Mejorar la expresividad: el señuelo de un profesor de danza para abusar presuntamente de una alumna

Mejorar la expresividad: el señuelo de un profesor de danza para abusar presuntamente de una alumna

La Fiscalía pide 5 años de cárcel para el hombre, que habría realizado tocamientos a una menor en su vivienda de Vigo

Cinco años de cárcel. Es la pena por presuntos abusos sexuales que solicita la Fiscalía para un profesor de danza que supuestamente atrajo a su víctima a su domicilio, en Vigo, con la excusa de que debía mejorar su «expresividad». Los presuntos hechos se juzgan desde este lunes en la Audiencia Provincial de Pontevedra, sección 5ª.

De acuerdo con el escrito de acusación, esos hechos se remontarían a octubre-noviembre de 2018. El acusado dirigía un pequeño club en el que ejercía como director y profesor. También era el encargado de seleccionar los equipos que acudían a campeonatos. A ese club acudía, entre otras, una chica de 15 años. Se entrenaba al menos cuatro días a la semana. «La relación con los alumnos y sus familias trascendía a lo meramente deportivo», se recoge en el escrito.

En ese contexto y clima, y en calidad de profesor, el acusado convoca a la joven a unas «clases especiales», que habrían de desarrollarse no en el club, sino en su domicilio. Esas clases, cuyo supuesto objetivo era pulir la expresividad de las alumnas, «serían por parejas», pero la primera señal de alarma residió en que hizo saber a las participantes «que debían guardar absoluta reserva, con sus compañeros y familia, de cuanto ocurriera en las mismas, o serían excluidos de dichas clases».

Ahí salta la primera alerta. El último lunes de octubre del 18 acuden la citada joven y otra compañera, mayor de edad. Visionan unos vídeos y a continuación el entrenador les indicaba unas emociones que debían reflejar con sus expresiones faciales. Él grababa el resultado y se lo enseñaba. Nada reseñable en esa primera lección.

A solas

Pero el 5 de noviembre la chica se encuentra sola: la otra alumna tenía una cita médica. El acusado, siempre según el escrito de la Fiscalía, le pide a la menor «que se tumbase y relajase, comenzando a darle un masaje con el puño cerrado por la zona del pubis. Después le propuso el mismo ejercicio de expresión facial».

Iría aún más allá siete días después. La niña, de nuevo sola. Su compañera participa en un campeonato. El acusado, presuntamente, abre fuego haciéndole preguntas «sobre su vida sexual». «A continuación, alegando que le daba “arraigo” le pidió que se quitara el sujetador y que se tumbara en el suelo, comenzando, en sucesivos ejercicios, a tocarle el cuerpo por encima y por debajo de la ropa». Esto, a pesar de «haberle dicho la menor que sí estaba nerviosa e incómoda». Como colofón, indica el fiscal que el acusado le pidió a la chica que le prestase ayuda con unas facturas, «diciéndole expresamente que se mantuviese sin sujetador».

Por todo lo referido, y tras dictarse a finales de ese mes de noviembre orden de alejamiento e imposibilidad de comunicarse, la Fiscalía entiende que dichos hechos constituyen un delito de abuso sexual, por lo que solicita cinco años de prisión, inhabilitación especial para el ejercicio de toda profesión u oficio relacionados con la docencia por el tiempo de 8 años y una indemnización a la niña de 6.000 euros por daños morales.

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