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Marruecos asegura que "no habrá hechos consumados" con las fronteras

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Tras la escalada de tensión de esta semana, después de que Marruecos aprobara dos proyectos de ley que delimitan un área marítima de ámbito económico que se solapa con las aguas de Canarias, los ministros de Asuntos Exteriores de los dos países, que se reunieron hoy en Rabat, bajaron el tono y prefirieron destacar «las excelentes relaciones» entre ambos países y apostar por «el diálogo» para resolver cualquier diferencia.

El primer viaje bilateral de la nueva ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, se saldó de forma exitosa. Los dos jefes de la diplomacia comparecieron juntos por la tarde y respondieron al contencioso que ha enturbiado las relaciones de ambos estados esta semana.

El ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita, aseguró rotundo a los periodistas, en presencia de González Laya, que «no habrá política de hechos consumados ni decisiones unilaterales» con respecto a la definición de las aguas territoriales de Marruecos.

González Laya le respondió a los pocos minutos celebrando estas «palabras tremendamente tranquilizadoras para quienes tuvieran dudas» y añadió que estaba pensando sobre todo en los ciudadanos de Canarias, a los que reiteró que «no habrá política unilateral, sino diálogo para llegar a soluciones de común acuerdo».

Tanto la ministra como Burita coincidieron en que Marruecos tiene derecho a delimitar sus espacios marítimos, según le permite hacer el derecho internacional. De la misma forma que hizo España en 2010, según resaltó el ministro marroquí en varias ocasiones, «para delimitar fronteras en el archipiélago canario». Pero González Laya añadió que el reino alauí tiene también «el deber, en los casos de solapamiento con otros países, de hacerlo de común acuerdo con el otro país y respetando las normas». «Esto es un punto de partida muy sólido para trabajar en el futuro», reiteró la ministra española.

Burita tomó la palabra para abundar en el mismo sentido, pero fue un poco más lejos, al sugerir la puesta en marcha de «un mecanismo operacional para convertir lo que puede ser un problema en una ventaja».

El ministro mostró en todo momento la mano tendida hacia España y destacó que «el derecho internacional prevé el diálogo en caso de solapamiento [de fronteras marítimas], y este diálogo está en nuestro ADN y será la base de todo arreglo».

En la reunión que mantuvieron previamente ambos, Burita ya aseguró a González Laya, como explicó ella misma, que no va a haber «política de hechos consumados ni decisiones unilaterales», como explicó en la rueda de prensa, sino respeto a las normas de la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar. Según la ministra, esto es «un punto de partida muy sólido» para el diálogo que ambos tendrán que hacer «en aquellos espacios en que hay solapamiento de aguas».

No es éste el único contencioso que España tiene abierto con Marruecos. Los periodistas preguntaron ayer a la titular de Exteriores sobre las diferencias en las fronteras de Ceuta y Melilla -por el cierre de la aduana de Melilla por parte de Marruecos en 2018 y por el comercio informal en la frontera de Ceuta-. González Laya abogó por apostar también por abrir «vías de diálogo y de concertación», igual que con las fronteras marítimas.

Los dos ministros expresaron su deseo de «profundizar» la relación entre ambos países, que disfrutó de un impulso importante en 2019, tras la visita de Estado de los Reyes Felipe VI y Letizia.

Los dos gobiernos quieren convocar lo antes posible la Reunión de Alto Nivel (cumbre bilateral), que no se reúne desde 2015. Laya también abogó por que la Unión Europea mejore sus políticas de cooperación con Marruecos, uno de los aspectos más importantes para el vecino del Sur, que cuenta con el apoyo y la ayuda de España.

González Laya se reunió antes también en Rabat con el primer ministro marroquí, Salah Eddine el Otmani, e inauguró la nueva sede del Consulado de España en Rabat.