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Los vuelos privados hacen su agosto por la crisis del coronavirus

Los vuelos privados hacen su agosto por la crisis del coronavirus

Justo antes del mayor closing que se recuerda de la isla de Ibiza, las compañías aéreas de vuelos privados hicieron su agosto el pasado fin de semana, sacando o metiendo turistas para huir o venir a pasar el confinamiento por la expansión del coronavirus, muchos de ellos en sus mansiones de lujo.

Entre el viernes y el domingo pasado, según informa Aena, 48 vuelos aterrizaron en la isla y 49 salieron de ella. En julio la cifra puede alcanzar los cien vuelo diarios, pero lo habitual en estas fechas es de no más de dos a la semana, dependiendo de las condiciones climatológicas, que animen o no a visitar la isla.

Los vuelos tenían origen o destino Alemania, Francia, Holanda y Reino Unido, pero también Madrid y Barcelona. Muchos de ellos se produjeron incluso después de haberse decretado el estado de alarma.

Aena ha reconocido un vuelo procedente de Milán, que vino a recoger a unos italianos residentes en esta ciudad, y que se encontraban de descanso en la isla.

Trabajadores de empresas de vuelos privados denunciaron en las redes sociales la falta de control sobre estas operaciones por parte del Estado. También Ana López, presidenta del comité de empresa de los vigilantes de seguridad, quien asegura que con estos vuelos no se ha ejercido «ningún tipo de control», por lo que ha pedido a su empresa que se lo comunique a Aena.

El presidente del Consell Insular de Ibiza, Vicent Marí, valoró ayer «positivamente» las restricciones de entrada y salida a través de los puertos y el aeropuerto de Ibiza. Según Marí, se trata de una petición reiterada en diferentes ocasiones por el propio Consell e incluso se llegó a remitir un escrito en este sentido al ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos.

Vicent Marí destaca la importancia de que este anuncio entre en aplicación lo antes posible puesto que «seguir permitiendo la entrada de gente a la isla con un posible contagio del virus es irresponsable».

El presidente ha pedido igualmente responsabilidad a toda la sociedad, recordando que los pocos vuelos que quedarán son para casos muy concretos recogidos en el Real Decreto de estado de alarma. «La recomendación es no salir de casa, si no es para ir al trabajo o el resto de excepciones recogidas en la norma», y agradece a la población el esfuerzo que está haciendo para la contención de esta enfermedad: «Este es un problema que nos afecta a todos, la situación es complicada pero tenemos que estar unidos para hacer frente a esta dolencia».

Por otro lado, y al margen del decreto de organización administrativa de la institución, el Consell de Ibiza trabaja en la puesta en marcha de medidas fiscales destinadas a ayudar a las familias y empresas de la isla para paliar los efectos económicos que está provocando esta crisis. El presidente del Consell ha contactado con los ayuntamientos para pedirles que trabajen de manera coordinada a la hora de establecer medidas de ahorro y ayudas fiscales para garantizar que los ciudadanos ibicencos reciban el máximo apoyo posible por parte de las administraciones.

En el caso de las conexiones entre Ibiza y Formentera, solo habrá tres servicios especiales de embarcaciones con pasaje que conectarán Ibiza con Formentera, con el objetivo principal de garantizar la llegada de los sanitarios y personal de emergencias a la isla.

El pasado sábado se aprobó un decreto de servicios mínimos que reducía a diez las conexiones de ida y a diez las de vuelta, pero el Consell de Formentera ha trabajado con el Govern balear y el Gobierno del Estado para reducir al máximo las embarcaciones que llevan pasaje, dejándola solo con tres.

En estos trayectos se cumplirá con la norma sanitaria de respetar la distancia de 2 metros, por lo que la ocupación máxima de las barcas no podrá superar el 33% de su capacidad total. Todas las personas que suban a estas barcas tendrán que pasar el control previo de la Guardia Civil para ver si efectivamente su llegada a la isla está justificada, según dictamina el estado de alarma.