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Los últimos okupas de la «era Carmena» esperan su desalojo

Los últimos okupas de la «era Carmena» esperan su desalojo

La Comunidad construirá un centro de salud en el Solar Maravillas de Malasaña

La lluvia no impidió ayer que varios vecinos montaran, como cada sábado, su mercadillo de productos ecológicos en el patio del Solar Maravillas. Bajo el paraguas de la exalcaldesa Manuela Carmena, el espacio okupado en el número 8 de la calle Antonio Grilo pudo continuar su actividad, que empezó hace ya una década. Pero el lugar ha sucumbido a la lucha sin cuartel emprendida por José Luis Martínez-Almeida contra los okupas. El próximo jueves finaliza el plazo de diez días concedido por el Ayuntamiento para desalojarlo de forma voluntaria.

«Nos iremos cuando Dios nos eche», asevera, tras un puesto con tarros de mermelada, Juan, uno de los «productores», que cultiva en una finca junto a Navalcarnero. A punto de cumplir los sesenta, este meteorólogo de profesión lamenta la pérdida del huerto y el espacio a su alrededor, en el que se ha implicado desde hace siete años: «Es un sitio abierto para que los vecinos desarrollen sus actividades, lo que ya no pasa en las ciudades y barrios gentrificados», explica.

Como los edificios okupados La Dragona y La Ingobernable antes que él, el Solar Maravillas recibió la notificación de su desalojo el pasado 16 de enero. Las prisas para derribar este espacio surgen de la decisión, que lleva años sin materializarse, de construir un centro de salud para el barrio de Malasaña, una «reivindación vecinal» —presente en el programa electoral de PP y Ciudadanos—, afirman fuentes municipales. Así, el pasado septiembre, el Consistorio firmó el convenio de cesión del suelo a la Comunidad de Madrid, que deberá aguardar a su desalojo para disponer del terreno.

Aguantar hasta las obras

Pero el tiempo y forma de la construcción de este centro todavía están en el aire. Y eso es lo que critican los okupas. «La Comunidad ni siquiera ha presupuestado el centro y, si lo empiezan, será dentro de cinco años», cuenta Juan. «No nos vamos a oponer a un centro de salud, lo que pedimos es quedarnos aquí hasta que empiecen las obras», añade. De hecho, el anterior Gobierno prometió no ceder el espacio a la Comunidad hasta que se estipulase una fecha de inicio de los trabajos. Esta vez, las tornas han cambiado.

Mientras tanto, los okupas cuentan los días que les quedan para disfrutar de su particular jardín, donde organizan un sinfín de actividades: charlas, juegos y talleres infantiles, cine de verano, torneos de ping pong, festejos... Un «oasis verde en el centro de Madrid» que Esther, «tesorera» del espacio, pretende salvar a toda costa. «Vamos a presentar un recurso de alegaciones para negociar». Y, entretanto, «vamos a intentar demostrar que sigue vivo», declara.

Las decenas de personas reunidas ayer compartían (quizá) uno de sus últimos vasos de vino ecológico, elaborado en Morata de Tajuña. Temen la llegada de la excavadora que convertirá el Solar Maravillas en escombros, las mismas condiciones en que lo encontró el colectivo okupa Patio Maravillas, hace diez años. Antes de ello, se alzaba la conocida como «casa de la parra», por su frondosa enredadera. Tras su demolición, el plan era construir un «parking», pero nunca se llevó a cabo. Cuando los okupas llegaron, no había más que «piedras, cascotes y jeringuillas». «Antes, estaba tomado por ratas y drogadictos», asegura una vecina. «Somos nosotros los que lo hemos hecho nuestro», insiste Esther, que reitera que se trata de un «espacio apolítico».

No obstante, el colectivo Patio Maravillas estableció su «sucursal» en el lugar. De ese mismo grupo, vinculado al 15-M, salieron los que fueran concejales del partido de Carmena, Ahora Madrid, como Pablo Carmona, Celia Mayer, Javier Barbero y Guillermo Zapata. Este último, por cierto, presentó en Antonio Grilo, en julio de 2015 y mientras ocupaba el cargo de edil, uno de sus documentales.