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Los funerarios no paran: «Hay turnos de 18 horas, hasta diez días sin descansar»

Los funerarios no paran: «Hay turnos de 18 horas, hasta diez días sin descansar»

Las empresas ya trasladan fallecidos a otras regiones para descongestionar los hornos crematorios

La pandemia del coronavirus ha puesto en jaque al último eslabón de la cadena de salud pública. Los servicios funerarios trabajan sin descanso en la Comunidad de Madrid, donde el patógeno ya se ha cobrado más de 3.300 víctimas. Además de la funeraria municipal hay siete empresas privadas operando en la capital y una veintena en toda la región. Sus profesionales tampoco se están quedando en casa.

«Los funerarios están siendo olvidados», lamenta el presidente de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), Alfredo Gonsálvez. Antes del estallido de la crisis sanitaria, estos trabajadores podían atender hasta cuatro servicios al día; ahora, son una veintena. «Hacen turnos de 18 horas, llevan diez días sin descanso», cuenta Gonsálvez, que añade que «ellos también sufren». De hecho, están recibiendo ayuda psicológica.

Si en la primera quincena de marzo la media diaria de fallecidos en la capital era de 79 personas, el Covid-19 ha disparado la cifra hasta una media de 280 decesos diarios. «Hay picos de 350 personas al día», asegura Gonsálvez. Pese a ello, insiste en que «el sector está suficientemente preparado». Sólo escaseaba el material de protección (trajes EPI, mascarillas, guantes), que recibirán en breve y que también fue uno de los obstáculos con los que se topó la funeraria de Madrid, a quien la Comunidad ya entregó 300 trajes.

No obstante, la oleada de muertes está creando «cuellos de botella» en los 28 crematorios privados de la región, ya que gran parte de las familias prefieren esta opción. Aunque la mayoría de los hornos está funcionando de forma ininterrumpida -cada uno puede incinerar, a diario, una decena de cuerpos-, la entrega de las cenizas a los familiares se está retrasando.

En las últimas jornadas, los efectos de la saturación también se dejaban sentir en los dos crematorios del Ayuntamiento, los del cementerio Sur y La Almudena. Y lo que en la funeraria municipal se tradujo en demoras de hasta tres días en la cremación, en las privadas llevó a tomar la decisión de trasladar los cadáveres a otras provincias, lo que ha supuesto una descongestión en este servicio.

Los traslados se realizan, explican desde Panasef, sin coste añadido para las familias y poniendo a su servicio las infraestucturas con que cuenta el sector a nivel nacional: más de 2.600 instalaciones funerarias y 452 hornos crematorios.

Un ejemplo de esta labor es la que desarrolla desde hace días la empresa Albia, que está utilizando su red nacional de centros funerarios para reforzar el servicio en Madrid a través de zonas menos congestionadas en este momento, como Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia, Asturias o la Comunidad Valenciana.

Desde esta compañía explican que, incluso, han realizado algunas ceremonias por «streaming» para que las familias puedan acompañar al difunto pese al confinamiento.

Segunda morgue

Por otra parte, ayer se entregó lista para su uso inmediato la segunda morgue provisional que se va a poner en marcha en Madrid y que está situada en el edificio del Instituto de Medicina Legal del Campus de la Justicia.

Este segundo depósito de cadáveres estrena, de hecho, el edificio, que lleva 14 años vacío y sin uso. Sólo ha hecho falta una limpieza y la conexión a la red eléctrica para ponerlo en marcha. Las instalaciones, que se suman a las del Palacio de Hielo, tienen capacidad para albergar hasta 230 cuerpos, cuyo traslado correrá a cargo de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y el cuerpo de Bomberos.