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Los ciberdelitos crecen un 36% en un año: cada hora se denuncian 12 estafas y amenazas a través de la red

Los ciberdelitos crecen un 36% en un año: cada hora se denuncian 12 estafas y amenazas a través de la red

Una red de nigerianos afincada en Alicante estafó 500.000 euros a mujeres españolas. Los hombres enamoraban a sus víctimas simulando ser apuestos cirujanos de raza blanca que iban a ir a visitarlas a su llegada a España. Es una de las modalidades de cibertimos descubiertas este año, pero hay muchas más. El Ministerio del Interior ha detectado un incremento del 36% en los delitos tecnológicos cometidos en el último año.

Hasta 110.613 denuncias de ciberdelitos se registraron durante 2018, lo que supone una media de 303 casos al día o, lo que es lo mismo, de 12 cada hora. Estas cifras no incluyen los datos de Cataluña ni del País Vasco.

El 80% fueron fraudes informáticos (estafas) y el 10%, amenazas y coacciones. Las tasas por cada 100.000 habitantes indican que Baleares (con 556 casos), Navarra (397) y Cantabria (344) son las regiones que concentran más denuncias en este ámbito. Desde hace ocho años, cuando comenzaron a contabilizarse en las estadísticas, se han disparado en un 200%.

La abogada penalista y experta en ciberacoso Sara G. Antúnez sostiene que el incremento se explica por el anonimato bajo el que se amparan los delincuentes y por la expansión del acceso a las redes sociales: «El 94% de la población está conectada a internet y hay personas que, desde los 10 años tienen un smartphone. Hay mayor gente conectada desde cualquier lugar».

«En internet no hay fronteras. Existen lo que llamamos paraísos digitales, sitios donde se puede tener acceso y vulnerar un sistema de información de cualquier lugar del mundo», apunta Ángel Pablo Avilés, experto en ciberseguridad, que añade que, «aunque a nivel mundial hay una fuerza extraordinaria para contrarrestar el delito y detener a los responsables, el alto grado de anonimato permite que en la red se puedan cometer hasta asesinatos».

El 22,4% de los ciberdelitos que se denunciaron el año pasado fueron resueltos, lo que se traduce en un saldo de 5.697 detenciones, según el Ministerio del Interior. En una sentencia del pasado marzo, se cuenta el caso de una mujer que pagó 800 euros por dos móviles iPhone 6S anunciados en una página web pero que nunca recibió. Las autoridades descubrieron que había más víctimas. El denunciado fue condenado a nueve meses de prisión por el delito de estafa y obligado a devolver el dinero.

La metodología que usan los criminales para engañar a sus víctimas es variada en las ciberestafas. Desde un falso amor que pide dinero tras ganarse la confianza de su víctima hasta un correo electrónico simulando una comunicación de un organismo público para el pago de una deuda, pasando por falsas ventas de productos que no existen o el envío de correos para el robo de datos bancarios (phishing). Los delitos más comunes, en un 39% de los casos, son las estafas con tarjetas bancarias, tarjetas de crédito y cheques de viaje. ¿Quién comete estos delitos? Antúnez explica que el perfil suele ser el de una persona con avanzados conocimientos de tecnología y que muchas veces son ingenieros o expertos en sistemas de la información. La víctima, por el contrario, puede ser cualquier ciudadano: «Todos somos vulnerables a una estafa, no existe un perfil preciso», recalca.

Entre las 64.148 víctimas registradas, el 53% fueron hombres y el 47% mujeres. Las personas más vulnerables a este tipo de delitos son las que tienen entre 26 y 40 años (22.776) seguidas de las que están entre 41 y 60 años (16.389 víctimas).

El problema es que no todos los casos llegan a los juzgados: durante 2018 se iniciaron un total de 9.069 procedimientos, sólo un 10% del total de denuncias que registró el Ministerio del Interior. La falta de autores conocidos impiden que las denuncias puedan ser trasladadas al ámbito judicial.

La última memoria de la Fiscalía General del Estado advierte que la tecnología facilita la impunidad debido a «las múltiples posibilidades disponibles para la anonimización u ocultación del propio rastro, a la volatilidad de las evidencias y al carácter transnacional del ciberespacio».

El Instituto Nacional de Ciberseguridad recomienda sospechar ante ofertas con precios muy bajos, evitar propuestas que pidan dinero por adelantado, no contestar a correos con extensiones sospechosas, ni abrir ficheros o enlaces contenidos en ellos. Y nunca proporcionar datos personales y bancarios, ya que es la forma más sencilla de usurpan identidades.