España

Las medidas del Sergas para que los otros enfermos no vayan al hospital

Las medidas del Sergas para que los otros enfermos no vayan al hospital

Citas anuladas, por teléfono o tratamientos en casa tratan de evitar los contagios

Pilar, enferma de Cronh, tenía que acudir al CHUF de Ferrol este miércoles. Una vez al mes le inyectan Ustekinumab, un tratamiento biológico novedoso que le ayuda a sobrellevar esta enfermedad autoinmune que inflama el aparato digestivo. «No me hacía mucha gracia tener que ir hasta el hospital», reconoce. Tras ponerse en contacto con el centro, se quedó más tranquila. Le llevarán el fármaco a su casa. Ante la crisis del coronavirus, el Sergas trata de minimizar la presencia en los hospitales de los otros enfermos. Se están anulando revisiones, incluso de pacientes oncológicos ya recuperados, algunas citas se atienden por teléfono y las farmacias de los hospitales dispensan ya a domicilio.

El CHUS de Santiago activó el pasado 18 de marzo el servicio. A la farmacia del complejo hospitalario acuden hasta 15.000 pacientes cada año. Van una o dos veces al mes de media. «Se estima que el servicio prepara unos 150 envíos diarios», explican desde el hospital. En el centro se reprograman también muchas consultas médicas para realizarlas de manera no presencial. Los médicos han empezado a llamar por teléfono a sus pacientes.

La anulación de citas llega incluso a los pacientes oncológicos. «Las cosas que se pueden demorar se demoran», indica Guillermo Debén, hematólogo que trata a enfermos con linfoma, un tipo de cáncer que afecta a las células del sistema inmunológico, el más necesario para combatir el coronavirus. El médico del CHUAC y consejero técnico de la Asociación Española contra el Cáncer en La Coruña, indica que las revisiones de pacientes ya tratados se posponen y que incluso la Sociedad Española de Hematología ha recomendado suspender los tratamientos de mantenimiento que estos enfermos reciben después de someterse a quimioterapia o radioterapia.

Pero hay otros que no pueden esperar. «Cuando se requiere una atención inmediata el tratamiento hay que seguirlo igual», indica Debén. A los hospitales de día gallegos siguen acudiendo cada día cientos de pacientes. De forma general, estos espacios ya contaban con entradas diferenciadas que permiten evitar el contacto con pacientes de coronavirus y el hematólogo explica que han disminuido mucho los acompañantes de los pacientes y se ha incrementado el seguimiento telefónico para que las salas estén lo más vacías posibles. Debén considera que la situación «ideal» pasaría por trasladar los hospitales de día a otros edificios para minimizar la exposición al coronavirus de los enfermos de cáncer. «Hay que disponer de espacios físicos, pero solo se necesita un sillón cómodo, una temperatura agradable y luz natural. Los tratamientos habría que trasladarlos hasta ese punto», explica. Sin embargo, reconoce que para establecer este sistema habría que pensarlo «con un poco de calma».

El coronavirus ha producido ya un impacto en la calidad de vida de muchos pacientes con patologías menores, pero molestas, que tendrán que esperar para poder recibir el tratamiento adecuado. «El Sergas tiene que tomar las decisiones adecuadas en tiempos de crisis y atender a los que pueden sufrir un daño severo o incluso la muerte. Si no sería una negligencia», indica Cipriano Castreje, abogado especialista en derecho sanitario. En los casos menos graves, como por ejemplo alguien que espera una prótesis de rodilla, reconoce que todos «tendremos que sacrificarnos en beneficio del conjunto de la sociedad».

El coronavirus está poniendo a prueba al sistema sanitario, pero cuando consiga vencerse la epidemia, los médicos y enfermeros del servicio de salud tendrán que seguir dando el máximo, para descongestionar todo lo que no se ha podido atender.