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La tragedia del conductor de bicitaxi, el vendedor ambulante y el camarero

La tragedia del conductor de bicitaxi, el vendedor ambulante y el camarero

Tres personas mueren tras arder el «local patera» donde vivían en Barcelona

A pesar de que los turistas se han esfumado y que pocos locales, por no decir ninguno, se aventurarían a montarse en uno de esos intrépidos bicitaxis eléctricos que recorren los puntos más fotogénicos y festivos de la ciudad, Mazar Saleem, de poco más de veinte años, había salido el jueves a recorrer Barcelona en busca de algún servicio que maquillase un verano especialmente aciago. El destino, una vez más, el Puerto Olímpico de la capital catalana. El resultado, como todas estas noches, calamitoso. A las cinco de la mañana Mazar se dio por vencido, aparcó su bicitaxi y, ya en su minúsculo piso de la Barceloneta, unos bajos en la calle Grau i Torres, se echó a dormir. Antes, como cada noche, puso a cargar las baterías del vehículo justo debajo de la litera. «Cuestión de espacio», dirían más tarde las autoridades.

A las seis, cuando los bomberos irrumpieron el corazón de la antigua Barcelona pesquera, el fuego ya había devorado el interior del minúsculo piso, poco más de 35 metros cuadrados, que Mazar compartía con otras seis personas. Una litera, cuatro colchones y 700 euros al menos. Siete inquilinos de los que solo tres, los más rápidos, lograron burlar al fuego. En el barullo de la huida, explicaban ayer los supervivientes, la puerta se cerró y el piso se convirtió en una trampa mortal. Tampoco ayudó que las ventanas que dan a la calle luciesen inexpugnables enrejados. En el interior y sin escapatoria posible, Mazar Saleem, Abu Safyan, Sarfrag Ahmad, murieron abrasados. Qamar, hermano de Mazar, permanece ingresado en el Hospital de Vall d'Hebron en estado crítico. Según los testigos, Qamar intentó abrir la puerta desde el exterior hasta que se lo comieron las llamas, le fallaron las fuerzas y tuvo que ser reanimado «in situ». Otras cuatro personas, heridas leves por inhalación de humo y quemaduras, fueron atendidas en el Hospital del Mar.

Abu, también de unos veinte años, vendía latas de cerveza mientras que Sarfrang, casado y con dos hijos, despachaba mojitos en las playas de la ciudad. Los dos, igual que Mazar, eran de Jajokey, localidad cercana a Gujranwala, en la región del Punyab, y compartían piso desde hace aproximadamente cinco años. Sólo uno de ellos tenía la documentación en regla.

Luz pinchada

Con la comunidad en shock y formaciones como ERC denunciando que la tragedia no hacía más que poner de manifiesto «el problema de los locales patera en condiciones inhumanas», los bomberos señalaban como causa del incendio un cortocircuito provocado por las baterías de bicitaxi que se cargaban bajo la litera. «Hemos encontrado que la luz estaba pinchada y había muchas baterías de vehículo tipo motocicleta que se estaban cargando. Es un espacio muy pequeño y hemos visto que estaban ubicadas debajo de las camas, supongo que por un tema de espacio», explicó el jefe de turno de los Bomberos de Barcelona, Rafael Álvarez. El fuego, añadieron testigos presenciales, se propagó con rapidez y gran virulencia, aunque el edificio no sufrió daños estructurales.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quiso agradecer en su cuenta de Twitter la «rapidez de la intervención» de Bomberos y de los servicios de emergencia en este siniestro mortal. Hasta el lugar del suceso se desplazaron hasta diez dotaciones de los bomberos, ocho unidades del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), además de varias patrullas de los Mossos, que se hicieron cargo de la investigación.

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