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La prevaricación del concejal Pere Fuset: hizo un "trueque" y no un contrato para instalar una grada en los conciertos de Viveros

La prevaricación del concejal Pere Fuset: hizo un

El concejal de Cultura Festiva del Ayuntamiento de Valencia, Pere Fuset, dirigente del Bloc, y uno de los nombres que siempre han aparecido en las quinielas incluso para ser candidato de Compromís a la Alcaldía de Valencia, se tendrá que sentar en el banquillo acusado de un delito contra la vida y la salud de los trabajadores y otro de homicidio imprudente.

El juez que ha instruido la causa contra el edil por la muerte, el 27 de junio de 2017, del trabajador Vasile Sucala, de 47 años, casado y con dos hijas, en la instalación de las gradas de los conciertos de Viveros ha dictado auto de apertura de juicio oral contra él. Pero, además, en el mismo auto, de forma poco habitual, el juez acuerda la deducción de testimonio y ordena investigar a Fuset por la posible comisión de un delito de prevaricación ya que el edil se saltó todos los procedimientos administrativos para que se instalara la grada.

Pese a la gravedad de los delitos que se le imputan, Fuset llegará a la sala de vistas con la credencial de concejal absolutamente en vigor, dado que el alcalde de Valencia, Joan Ribó, va a permitir que uno de sus hombres de confianza llegue al banquillo y no tenga que dimitir. El primer edil considera que Fuset tiene derecho a defender su inocencia ante un tribunal por acusaciones que, a su juicio, tienen que ver con un «desgraciado accidente» y no con la corrupción.

Según el auto facilitado por el Tribunal Superior de Justicia, existen indicios de que Fuset incumplió la Ley de Contratos del Sector Público al calificar como un contrato de servicios lo que claramente era un contrato de obras y la normativa municipal cuando decidió entregar a cambio la explotación de tres barras de bar y cinco food trucks de venta de comida.

En el sumario existe constancia de una carta, firmada de puño y letra por el popio Fuset, en la que plasmó esta especie de «trueque» o «pago en especie» a los instaladores de la grada, algunos de los cuales también se sentarán en el banquillo como responsables de los mismos delitos. En opinión del juez, esa carta de Fuset constituye «una modificación unilateral del contrato de adjudicación de ocupación temporal de la explanada y montaje del escenario para espectáculos musicales, dado a un tercero y realizada al margen de todo procedimiento administrativo sin necesidad alguna para su realización, que podría constituir de igual forma un delito de prevaricación».

La actitud del magistrado del Juzgado Número 18 de Valencia respecto a sus sospechas de una posible prevaricación es realmente relevante. En su auto, de hecho, admite que no sería preciso deducir testimonio derivado de los hechos que se estaban investigando, ya que tanto la acusación particular como la Fiscalía podrían presentar «la oportuna denuncia».

Sin embargo, el magistrado entiende que debe subrayar la conducta del político de Compromís por haber otorgado «la explotación, novedosa y no ofertada otros años anteriores de un establecimiento hostelero ya montado con sus instalaciones en las inmediaciones de la zona de conciertos».

Para el juez, entonces se consideró «indiferente» que se pagara la tasa correspondiente, pero se preveyó que los beneficios «serían superiores a la tasa abonada y a los gastos de montaje». Por ello, entiende el auto, «procede investigar los hechos relativos a la aprobación de dicha explotación por la concejalía correspondiente a cambio de un trueque o compensación ilegítima por asumir el montaje de las gradas en el escenario».

La acusación es sostenida por la familia del trabajador fallecido, que exige cinco años de cárcel. La Audiencia Provincial ha respaldado la posición del juez. Sin embargo, la Fiscalía no acusará a Fuset de homicio imprudente. La defensa del edil ha alegado que él no participó en la tramitación administrativa de la instalación de las gradas. Pero sí que firmó la carta del «trueque».