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La madre de Caroline del Valle: «Tengo la sensación de que jamás voy a volver a ver a mi hija»

La madre de Caroline del Valle: «Tengo la sensación de que jamás voy a volver a ver a mi hija»

Isabel Movilla envía una y otra vez fotos de su niña, que pasó en unos meses de jugar con muñecas a juntarse con adolescentes nada recomendables

A Isabel Movilla los cuatro años y cuatro meses transcurridos desde que aquella maldita noche de marzo desapareció su hija le han dejado surcos físicos y mentales. Su cuerpo no para de darle disgustos –«yo creo que es tanto sufrimiento y tanto estrés»–, dice, y a la vez se ha convertido en una persona distinta. Sin apenas formación, esta madre coraje ahora maneja con cierta soltura términos jurídicos. «Me tuve que subir a un coche a buscar a mi hija por donde podía», recuerda.

Envía una y otra vez fotos de su niña, que pasó en unos meses de jugar con muñecas a juntarse con adolescentes nada recomendables. Algunos de ellos, los que Caroline del Valle, de solo 14 años, creía sus amigos, no colaboraron en absoluto en la investigación. Otros mintieron. Varios eran «menas» fugados de centros de la Generalitat. Isabel les llamaba y les pedía ayuda y encontraba silencio o malas palabras.

«La tía de Silvia –la menor con la que su hija le dijo que iba a dormir aquella noche en Hospitalet– me llamó hace poco para pedirme perdón». Otro de los menores que aquella noche estaba en la zona Hermética de Sabadell, hoy ya es un adulto y está a punto de ser padre. «Dice que está dispuesto a contar lo que vio, espero que lo llamen a declarar». Las palabras de Isabel parecen golpes. «¿Por qué todo el mundo buscaba a Diana Quer y a mi hija nadie? ¿Por qué hay desaparecidos de tercera?». Su marido y ella han atravesado varias veces España en coche o en autobús para que se escuche su voz. «Me paro a mirar a las niñas embobada imaginando cómo será ahora mi Caroline. Hoy mismo me he cruzado con una niña que iba con ella al colegio. Ya es una mujer. Todos me dicen que mi hija está muerta y tengo la sensación de que jamás voy a volver a verla pero también miedo a lo que puedan encontrar».