España

La guerra fría de PP y Vox tensa las relaciones en Madrid y Murcia y los enfrenta en el Congreso

La guerra fría de PP y Vox tensa las relaciones en Madrid y Murcia y los enfrenta en el Congreso

La herida de la Mesa del Congreso sigue abierta. En carne viva. En el aniversario de la Constitución Española, PP y Vox no sólo no se han dado una tregua en su cruce de reproches, sino que han acelerado en su escalada dialéctica. Sus dirigentes han evidenciado hoy -a escasos metros- un distanciamiento notable en sus relaciones. Aunque en Génova no teman por los pactos políticos que los unen.

En los tradicionales corrillos del 6 de diciembre en el Congreso de los Diputados, los de Pablo Casado han acusado a Vox de "estar pasando de trumpistas a lepenistas", por su "peligroso viraje" no sólo al "proteccionismo económico", sino hacia una mayor "demagogia en el tema de la inmigración".

Las fuentes populares consultadas han aprovechado los fastos de la Carta Magna para avisar de que "igual de irresponsable es pedir el final de la España autonómica que la plurinacionalidad". Es decir, Vox podría hacer un daño similiar a la Constitución que el PSC, a juicio del PP. Y han incidido en que Vox "se quedará colgado de la brocha en muchos debates europeos", por su visión rayana en el antieuropeísmo.

Por parte de Vox, las relaciones con el PP se encuentran en un punto bastante tirante y ni siquiera las buenas relaciones que la cúpula mantiene con Pablo Casado parece que estén reconduciendo la situación. Más si cabe después de que en las últimas semanas se hayan sucedido varios encontronazos fuertes.

El conflicto más importante, el que se vivió el pasado martes en la Mesa del Congreso cuando por falta de acuerdo en la derecha Vox se quedó sin obtener un segundo representante y que éste se lo llevara Podemos, dio lugar a varias advertencias de los líderes del partido de Santiago Abascal, que afearon la falta de apoyo de los populares con un amenazante "tomamos nota". Que pretendía avisar de que serían "aún más exigentes" y "vigilantes" en las comunidades donde gobiernan juntos porque ya "no eran un partido de fiar".

Hoy, en varias conversaciones informales, miembros de Vox coincidían en señalar cómo la situación se ha vuelto bastante complicada en la Comunidad de Madrid y, especialmente, en la Región de Murcia, donde además se cuestiona la "mala gestión". Sólo salvaban de la quema a Andalucía, donde la relación es "buena" y fructífera.

Fuentes del entorno de Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, han asegurado que en su comunidad no hay visos de que se produzca un encontronazo entre PP y Vox, y que "el foco mediático" estará más en Madrid, que es donde los de Abascal pueden desestabilizar más a Pablo Casado. No en vano, los gobiernos de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida son los dos grandes arietes del casadismo.

En esa tesitura, Vox vislumbra complicaciones en la estabilidad de esos gobiernos de Madrid y Murcia si no hay un cambio de actitud a la hora de negociar medidas y presupuestos. Desde el PP les han contestado que "si ellos amenazan los presupuestos autonómicos o locales, tendrán que explicar si prefieren bajar impuestos y fomentar la educación concertada... o votar con Podemos".

Cabe recordar que en la comunidad madrileña la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, se revolvió recientemente contra Rocío Monasterio o que Ciudadanos apoyó la reprobación de Javier Ortega Smith en el Ayuntamiento de Madrid. Asimismo, no hay relación personal entre Vox y PP y Ciudadanos. No hay interlocución y, así, reconocen las fuentes consultadas, todo es más difícil.

En el caso de Murcia, todo apunta que Vox "reforzará" sus posiciones y elevará el nivel de presión. Avalados, además, por su victoria en las urnas en el pasado 10 de noviembre.

El resultado práctico de este tire y afloja entre el PP y Vox es que no habrá una coordinación parlamentaria entre ambos partidos en el Congreso y que la derecha hará una suerte de guerra de guerrillas para enfrentar al Gobierno de PSOE-Podemos. "Nosotros vamos por otro camino al PP", dicen las fuentes consultadas, que tienen muy clara la línea de actuación: inmigración, autonomías, unidad de España... Así, todo apunta a que la derecha afrontará la legislatura en tensión permamente.