España

La Generalitat no descarta que Torra se siente con Sánchez en la «mesa de diálogo»

La Generalitat no descarta que Torra se siente con Sánchez en la «mesa de diálogo»

«Quien participe o no en la parte catalana de la mesa de diálogo lo decidirá la parte catalana»

«Quien participe o no en la parte catalana de la mesa de diálogo lo decidirá la parte catalana». Así de rotunda se ha mostrado este miércoles la portavoz de la Generalitat, Meritxell Budó, al recordar a La Moncloa que los integrantes de la delegación del Govern en la conocida como «mesa de diálogo» con el Estado la decida la parte catalana y que Quim Torra podría estar en ella si así lo desea. Ello, a pesar de que el ya expresidente ha mostrado en repetidas ocasiones su desprecio por un espacio de negociación pactado por ERC y el PSOE antes de la investidura de Pedro Sánchez.

Budó (Junts) ha enmendado al Gobierno y ha negado tajantemente que la inhabilitación de Torra sirva para engrasar el diálogo con el Estado, tal y como apuntaron esta semana fuentes del Ejecutivo de Pedro Sánchez tras hacerse efectivo el paso al lado del presidente. En este sentido, la también consejera de la Presidencia ha aseverado que sentencias como la del Tribunal Supremo, que condenó a Torra por desobediencia, no «facilitan» de ninguna forma el diálogo y la solución del «procés».

«La judicialización de la política y la represión no son señales facilitadoras del diálogo», ha apostillado Budó en la rueda de prensa que se celebra semanalmente tras la reunión del Govern. Asimismo, ha asegurado que el independentismo mantiene la voluntad de sentarse en la mesa Gobierno-Generalitat siempre que vean «voluntad real» de abordar el conflicto político catalán. Para ello, ha agregado, se deben poder abordar temas como el derecho a la autodeterminación y el fin de la represión a través de una ley de «amnistía»: «Sí o sí».

La eventual restitución de Torra al frente de la Generalitat es otro de los temas apuntados hoy por la portavoz del gobierno catalán, quien ha asegurado que la sustitución del ya expresidente por su vicepresidente, el republicano Pere Aragonès, hecha efectiva este miércoles quedaría «sin efecto» si el Tribunal Constitucional suspendiera de forma cautelar la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo que lo inhabilitó a principios de esta semana.

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