España

La estrella de la pandemia

La estrella de la pandemia

La luz que permanece encendida en la torre de la catedral de Toledo brilla sola en la noche

Ahí sigue, iluminando las noches sombrías de esta larga pandemia. Desde que fuera instalada en la torre de la catedral de Toledo como adorno navideño de unas fiestas que ya se fueron, la estrella de Belén sigue luciendo brillante ahí en lo alto de la ciudad hasta bien pasada la medianoche, mientras a su alrededor se produce ahora el deshielo de la gran nevada que se resiste a abandonar tejados y azoteas.

La estrella, que simboliza para los cristianos el astro que guió el camino de los tres magos de Oriente hasta el portal de Belén, formaba parte del conjunto ornamental del nacimiento instalado en la lonja de la Puerta de Reyes, bajo el magnífico Apostolado que mira al Palacio Arzobispal.

Según fuentes del templo primado, es el primer año que la estrella se instala en la torre de la catedral, y durante las pasadas fiestas navideñas su luz compartió espacio celeste con las de los diversos monumentos que se iluminan de noche y que desde hace unas semanas permanecen a oscuras. Ahora está sola, iluminando como un faro la negra pendemia del coronavirus, los hogares de los toledanos y las nieves borrascosas que ahora se derriten por efecto del deshielo.

Las mismas fuentes explican que el dispositivo ornamental del que forma parte la estrella se encuentra informatizado y, entre la pandemia y la nieve, los encargados de su control no han podido tener acceso aún al ordenador que impide que su luz se extinga. Dicen que la idea de su instalación la tuvo el deán, Juan Miguel Ferrer, y me pregunto si no será que el sacerdote no quiere desconectarla y que se pierda con ella la esperanza, a ver si nos llega a todos la buena estrella.

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