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La España vacía pierde un maestro de escuela

La España vacía pierde un maestro de escuela

David González Bueno, que daba clases a alumnos de primaria en El Torrico (800 habitantes), fallece a los 38 años de manera repentina

A David González Bueno sus alumnos ya no le podrán despedir como al profesor Bonifacio Sánchez, el docente a quien le dijeron adiós este viernes en una emocionante despedida, difundida en un vídeo viral, después de 43 años trabajando en el colegio «La Farga», de Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

A David, sin embargo, sus alumnos de un pueblo de Toledo no le podrán decir adiós entre aplausos porque falleció este sábado de una manera repentina debido a un infarto. Con su muerte, a los 38 años, la España vacía pierde un maestro de escuela. Porque David pertenecía al Centro Rural Agrupado (CRA) Villas del Tajo, del que depende la educación de los niños de El Puente del Arzobispo, Valdeverdeja y El Torrico, tres pueblos que no suman más de 2.800 habitantes.

David era profesor de educación primaria en El Torrico, de apenas 800 vecinos y situado en la Campana de Oropesa, a 40 kilómetros de Talavera de la Reina. Daba clase a un puñado de alumnos de cuarto, quinto y sexto curso, a los que ha dejado ya de enseñarles matemáticas, lengua, sociales o naturales.

A esos mismos a los que este lunes les tendrán que explicar en clase que su maestro no se pudo despedir de ellos. Porque falleció cuando se encontraba en una pequeña parcela de Navalmoral de la Mata (Cáceres). Allí iba a pasar con frecuencia los fines de semana en compañía de su mujer, Almudena -también maestra-, y de sus dos hijas, de 7 y 8 años.

Julio Casarrubios, presidente del sindicato ANPE en Toledo, mezcla el presente y el pasado cuando habla de su amigo David, un buen jugador de pádel, al que conocía desde varios años. «Le quiere mucho la gente porque era muy buena persona y un gran profesional, siempre dispuesto a comenzar nuevos proyectos para mejorar el sistema educativo», dice. «Y es un palo para sus alumnos, para los niños del pueblo», añade. Porque en El Torrico, como sucede en la España vacía, el maestro de escuela «sigue siendo un referente».