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La Audiencia Nacional examina el móvil de Jorge Fernández Díaz para aclarar si envió mensajes sobre la 'operación Kitchen'

La Audiencia Nacional examina el móvil de Jorge Fernández Díaz para aclarar si envió mensajes sobre la 'operación Kitchen'

El ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz ha comparecido este viernes ante el juez de la Audiencia Nacional que investiga la denominada 'operación Kitchen' y ha negado la veracidad de los mensajes que le incriminan en el operativo para espiar al ex tesorero del PPLuis Bárcenas.

Ante esta negativa, la Fiscalía ha solicitado analizar su teléfono para comprobar si los mensajes aportados por su ex número dos en Interior salieron de manera efectiva de su terminal telefónico y, por tanto, son reales. El ministro se ha opuesto a la solicitud y ha alegado que ha cambiado de terminal varias veces -al menos dos- desde que sucedieron los hechos investigados, aunque sí conserva el número.

El ex titular de Interior ha añadido que había comprobado que los mensajes que se le atribuyen no estaban en su teléfono. También ha declarado que el estilo de los mensajes que se le atribuyen no es el suyo.

Por ejemplo, él no sustituye el "que" por "k", como aparece en algún mensaje. "Un ministro no escribe así", ha dicho, según fuentes presentes en la declaración. La diligencia reclamada por el fiscal y respaldada por las acusaciones populares busca cotejar mensajes y determinar si el estilo corresponde o no.

A petición del fiscal Stampa

La defensa de Fernández Díaz ha sostenido que no se podía reclamar al investigado que entregara el terminal, a lo que el aún fiscal de Anticorrupción Ignacio Stampa ha reaccionado pidiendo al juez que, si no accedía voluntariamente, se le incautase.

Tras las dos horas de comparecencia, el juez ha indicado que resolvería inmediatamente sobre la petición. El abogado de Fernández Díaz ha explicado posteriormente que habían accedido y habían puesto el terminal a disposición del instructor.

Cabe recordar que el ex alto cargo popular fue imputado después de que quien fuera su número dos en el Ministerio, Francisco Martínez, entregara a la Policía una serie de mensajes que previamente había protocolizado ante notario, en los que Fernández Díaz le facilitaba la identidad del chófer de Luis Bárcenas, que finalmente fue captado como confidente policial.

En ellos también le comunicaba que se había procedido al volcado de los teléfonos móviles del ex tesorero del PP y de Sergio Ríos, y que la operación había sido un éxito.

El juez, escéptico

A pesar de que Fernández Díaz niega haber enviado los referidos mensajes y no reconoce su autoría, el juez Manuel García Castellón advierte indicios de delito en su actuación, al tiempo que considera que el espionaje a Bárcenas se dirigió políticamente desde Interior.

Al igual que hizo este jueves su número dos en el ministerio, Fernández Díaz sólo ha aceptado contestar a las preguntas del juez y de su propia defensa. Martínez declaró que su superior le había pedido que le tuviera al tanto de la investigación en torno a Bárcenas.

Fernández Díaz ha minimizado la información que recibía y ha asegurado que siempre consideró que de lo que se trataba era de encontrar el rastro de dinero oculto del ex tesorero popular, no datos comprometedores para el PP.

El ex ministro ha añadido que no recibió indicaciones sobre el asunto ni del entonces presidente del Gobierno Mariano Rajoy ni de la ex secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, a los que ha desvinculado de la operación.

Se enteró "por la prensa"

Ha declarado al juez que se enteró de la operación Kitchen "por la prensa" y que si la puso en marcha Martínez a sus espaldas lo considera "una dolorosa deslealtad". En ese punto, el juez le ha precisado que el operativo existió y se ha mostrado escéptico sobre la posibilidad de que no tuviera conocimiento de lo que estaba ocurriendo en su Ministerio.

"Yo no sabía ni siquiera si Bárcenas tenía chófer o no", ha explicado. A su vez,ha asegurado que los mensajes aportados por Martínez ante notario han sido fabricados por él y los ha calificado de "absolutamente falsos".