España

Isabel Celaá, de la relación "fluida" con la concertada al 'guiño' a Podemos

Isabel Celaá, de la relación

Isabel Celaá (Bilbao, 1949) siempre ha defendido la escuela pública como espina dorsal del sistema educativo. En su etapa como ministra de Educación y también en sus años como consejera del ramo del Gobierno vasco. Pero durante su larga experiencia profesional en materia educativa siempre combinó esa defensa de lo público con la protección de la enseñanza concertada, con la que mantuvo relaciones «cordiales y fluidas». Hasta ahora.

Su llegada al Ministerio en 2018 fue acogida con relativa tranquilidad por parte del sector de la enseñanza concertada. Llegaba avalada por una larga historia en la Administración vasca en la rama de educación, primero, como viceconsejera entre 1991 y 1995 y, luego, como consejera de Educación en el Gobierno socialista de Patxi López entre 2009 y 2012. Una etapa en las que las relaciones con la red concertada fueron «más que fluidas y cordiales», según recuerdan algunos de sus colaboradores entonces. Ella misma lo ratificaba en una de sus primeras comparecencias como ministra: «No hay nada que temer. He gestionado la educación en un ámbito autonómico y he sabido entenderme con la red concertada».

De hecho, con Isabel Celaá como consejera vasca de Educación, el sector de la enseñanza concertada participó en los proyectos estrella del Gobierno de Patxi López en materia educativa como, por ejemplo, el establecimiento de la enseñanza trilingüe -euskera, castellano e inglés-, en la entrada de la tecnología en las aulas, lo que se conoció como la Eskola 2.0; en la formación profesional o el programa de presencia de víctimas de ETA en las aulas. «Todos esos programas se llevaron a cabo de forma conjunta con la enseñanza concertada vasca. Con su aprobación, su participación», recuerdan los que trabajaban con la entonces consejera.

En Euskadi el 49% de los alumnos estudian en colegios concertados, la proporción más elevada de todo el Estado, y Celaá nunca hizo nada para cambiar esto, al contrario. «Las relaciones eran fluidas con la enseñanza concertada y cordiales con la Iglesia», recuerdan los que trabajaban entonces con ella. De hecho, puede decirse que siempre mantuvo «contenta» a Kristau Eskola, la patronal más importante de los colegios religiosos en Euskadi, y no era raro que fuera Celaá la consejera encargada de representar al Gobierno vasco en algunos de los actos religiosos como la celebración de San Ignacio en Azpeitia.

La carta de la consejera

Durante su etapa como consejera, las familias vascas recibieron en sus casas una carta que firmaba Celaá en las que se les recordaba su libertad para elegir el centro al que llevar a sus hijos. Y defendió que fueran las familias las que decidieran si sus hijos estudiaban o no religión en las aulas.

El PP recuerda que muchas de las actuaciones del departamento de Educación de aquella época fueron forzadas por los populares, cuyo apoyo necesitaba el Gobierno de Patxi López en el Parlamento Vasco. Aún así, «nunca su discurso entonces fue tan drástico como cuestionar que la libertad de elección de los centros es un derecho constitucional», como hizo el pasado jueves. «Un guiño claro a Podemos», dice el popularIñaki Oyarzábal, que sorprende entre sus antiguos colaboradores: «Isabel no es muy de guiños. Le gusta ser muy rigurosa en lo que dice».