España

Homenaje a los estudiantes de la posguerra

Homenaje a los estudiantes de la posguerra

«Vendo. Compro. Cambio» es un tributo artístico en el que María Xosé Fernández juega con las fotografías de los escolares gallegos que vivieron la dictadura

Tristeza, alegría, vigor, miedo o resentimiento, todos esos sentimientos conectan a personas con una condición común: son estudiantes que viven el albor de la dictadura en España. La Iglesia de la Universidad de Santiago albergará la exposición «Vendo. Compro. Cambio» de la artista canguesa María Xosé Fernández hasta el próximo 14 de febrero. Se trata de la tercera entrega del ciclo «Río» que, tras pasar por Lugo y Cambados, muta de nuevo para dar una imagen de la educación en la posguerra en forma de «collage» e incluso de confeti.«’Río’ trata desde una perspectiva artística la vida del individuo en sociedad», explica María Xosé Fernández, autora de la muestra. Es también una aproximación al abanico de expresiones complejas en el rostro de los jóvenes que crecieron a la sombra de la Guerra Civil. «Para montar la exposición conté con la ayuda de una psicóloga, pese a que las atribuciones de los estados de ánimo de los chavales son meras elucubraciones», remarca Fernández, quien coloca los rostros como si fueran parte de un álbum de cromos. La muestra podrá visitarse de lunes a viernes de 17 a 20.30 horas, y también los jueves y viernes por la mañana, de 11 a 13.30 horas.

El origen de la exposición se remonta al hallazgo en 2012 de las fotos en un centro escolar de Orense, de las cuales no ha podido saberse a qué promoción en concreto pertenecen. «Sabemos que son alumnos de bachillerato, un nivel que era cursado por lo público obligatoriamente. No obstante, los jóvenes podrían haber estado escolarizados en centros privados o religiosos con anterioridad», cuenta la autora a ABC. «Los estudiantes pertenecían a la clase media; los más pobres tenían que ponerse a trabajar directamente», añade Fernández, aunque destaca como curiosidad que «algunos chicos aparecen con una banda negra cosida a la ropa que indicaba su orfandad. Estos, los más pobres, posiblemente fueran escolarizados gracias a que estaban bajo la tutela de las administraciones». Fernández afirma que le tocó vivir esta época «de refilón» y recuerda los tiempos en que tener una maestra falangista y ser zurda suponía un problema.

Una regla desplegable o un libro de normas de buena conducta son otros objetos recuperados para esta exposición. Recupera también conceptos escolares como el eje cartesiano, una de las instalaciones clave junto al «collage», de luces y fotografías que cubren las paredes. «El eje vertical es la boca, en el cual los rostros se ordenan de los más serenos a los más sonrientes; en el horizontal, la expresión de los ojos, que van de las más relajadas a las más contraídas», relata la autora. Sobre él, figuran agrupaciones de alumnos semejantes en base a perfiles: las modosas, los alienados, los rabiosos... «A través de algunas piezas, intento transmitir la idea de la imposición de una educación en valores opuestos según el sexo: las mujeres deben ser obedientes y mantenerse en la neutralidad; los hombres, obligados a ser fuertes y duros», añade.

Tributo a Francisco Latorre

El título de la muestra es un tributo póstumo a la historia de Francisco Latorre, hijo de un republicano represaliado y criado en Suiza y más tarde refugiado en Huesca, que se vio obligado a vender su colección de tebeos para sobrevivir. Con ese mismo rótulo –«Vendo. Compro. Cambio»– escrito en un cartón anunciaba su negocio a las puertas de una iglesia. A ese niño María Xosé Fernández dedica «Unus mundus», la pieza más interactiva de la exposición.