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Generalitat, ayuntamientos y universidades sólo consumen productos etiquetados en catalán

Generalitat, ayuntamientos y universidades sólo consumen productos etiquetados en catalán

La inmersión lingüística no sólo afecta al mundo educativo. La administración pública también favorece al catalán en otros muchos ámbitos, como el del consumo. Así se explica que la Generalitat, más de 200 ayuntamientos o las principales universidades de Cataluña únicamente consuman productos alimenticios etiquetados al menos en catalán.

La Plataforma per la Llengua -la ONG que espió en los recreos de las escuelas para comprobar si los alumnos usaban el catalán- lanzó una campaña en 1999 para empujar a las administraciones públicas catalanas a «comprometerse a consumir productos etiquetados en catalán, empezando por las aguas, bebidas refrescantes, cervezas vinos y cavas». A día de hoy, han adquirido ese compromiso todos los Departamentos de la Generalitat, el Parlament, los Consistorios de Barcelona, Tarragona, Girona o Lleida-y otros muchos de importante peso demográfico como Badalona-, las diputaciones de Barcelona, Girona y Lleida, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Barcelona, la de Lleida, la de Vic o la de Girona.

La adhesiones se llevan a cabo aprobando una moción por la que los entes públicos garantizan que «a partir del día de su aprobación» sólo adquirirán productos etiquetados al menos en catalán para su «consumo interno», para ser servidos en «actos públicos» o para venderlos en «las máquinas expendedoras o bares que actúen en régimen de concesión» en el interior de sus instalaciones; como por ejemplo los repartidos por los campus universitarios.

En el caso de los ayuntamientos, la moción diseñada por la Plataforma per la Llengua también aclara que deberán hacer extensivo su compromiso a todos los organismos dependientes del Consistorio, esto es, «policía local, escuelas, oficinas de turismo, hospitales o instalaciones deportivas».

«Es una campaña para normalizar la lengua catalana en el etiquetado de productos comerciales que se venden en el territorio donde es lengua propia», defiende la autodenominada «ONG del catalán», que no esconde que otro de sus objetivos es señalar a las firmas que se resisten a etiquetar en ese idioma. «La campaña busca evidenciar el agravio de algunas empresas que no ajustan su oferta a las necesidades actuales de los consumidores y que no tienen en cuenta ni la atención respetuosa hacia ellos, ni a su entorno social y cultural. Así como promocionar a las empresas que aportan este criterio de calidad en el trato hacia los consumidores», admite la organización, que también se dedica a delatar a los comerciantes que no rotulan sus negocios en catalán.

La Plataforma per la Llengua identifica a las administraciones adheridas a su campaña con un «sello de calidad por la compra de productos etiquetados en catalán». Además de distinguir a entidades públicas, la ONG también invita a instituciones privadas a sumarse. Entre las que han tenido a bien adquirir el compromiso destacan el FC Barcelona y Òmnium Cultural.