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Filomena «frena» las rebajas en Toledo

Filomena «frena» las rebajas en Toledo

En el segundo de rebajas, Toledo volvió a bajar el cierre ante la falta de clientes y por la borrasca de nieve que ha caído en la ciudad

Pilar entraba ayer apresuradamente al local «Natura», emplazado en la céntrica calle Comercio, para aprovechar el segundo día de rebajas. Para asombro de la dependienta, Pilar M., se atrevía a preguntar ¿a que horas se cerraba?. «Nosotros no cerramos hasta las 20,30 horas», respondió la joven, mientras escribía algo sobre un papel. Y precisamente «Natura», que ha anunciado hace pocos días que echa el cierre, fue uno de los pocos establecimientos que tenían a varios clientes aprovechando los descuentos de enero.

En un «año negro» para el comercio y la hostelería, Toledo vivió ayer su particular «viernes negro», provocado por la borrasca Filomena, que ha sido la encargada de frenar las expectativas que tenían los comerciantes de conseguir un buen inicio de rebajas.

La imagen más común —en el segundo día de la tormenta Filomena— fue la poca afluencia de clientes en algunos de los locales que aún sobreviven a la crisis provocada por el coronavirus. Pimkie, que a media mañana permanecía vacío y apenas había recibido a unos pocos comensales, echó el cierre pasadas las 13.00 horas.

Con rebajas y descuentos muy agresivos, los comerciantes se mostraron ayer muy preocupados por la crisis económica que les está golpeando de lleno. «No podemos hacer nada ante esta situación que no teníamos previsto. La tormenta nos está haciendo polvo», afirmó José Luis, que regenta un pequeño local de cerámica y damasquino.

«Me gustaría que la alcaldesa se preocupara más por los comerciantes y nos apoyara. Le puedo asegurar que desde la plaza de Zocodover hasta Santo Tomé, ningún operario municipal ha venido. ¿Ve usted a alguno? Pues eso. Esto es una vergüenza», remarcó José Luis.

La falta de previsión en echar sal en las calles del recinto amurallado fue una de las quejas expresadas por varios comerciantes, consultados por ABC. Uno de los dependientes de «Douglas» mostraba su pesimismo por el falta de clientes y el trato que el consistorio da al pequeño comercio.

Libros a casa

Unos metros más abajo de este local de cosmética permanecía abierta la librería «Hojablanca», uno de los locales que han sabido soportar el progresivo cierre de establecimientos. Su propietaria —subida en un andamio— nos recibía con una sonrisa. «Estamos aprovechando el día para hacer pequeños arreglos que teníamos pendientes », señaló.

A su lado, su compañero de trabajo explicaba que este viernes «ha sido un día especial y se están cumpliendo nuestras previsiones». Por eso, remarcó en que «Hojablanca» quiere estar dentro de la comunidad y atender a sus clientes. «Hemos estado llevando libros a los domicilios, especialmente para las personas mayores, aunque también han venido a comprar para tener lectura para este largo fin de semana».

Afluencia de clientes

Situación similar de ventas es lo que tuvo ayer el Ale-Hop, ya que al estar abierto algunas personas se acercaron para adquirir bufandas, guantes y gorros. María, la encargada de la tienda, a pesar de estar vendiendo, esperaba que sus jefes le pidieran que se fuera a su casa, por lo que no dejaba de mirar el teléfono. «Estoy pendiente de recibir una llamada porque la tormenta está siendo monumental», dijo.

Llegando a la plaza Mayor, algunos de los bares de la zona permanecían abiertos, mientras la mayor afluencia de gente estaba en el Mercado de Abastos de Toledo, ante las previsiones que el tiempo va a empeorar. En su puesto de pescado, Rafa y Raquel atendían a sus clientes, y aprovechaban las pocas aglomeraciones para charlar del día en que Filomena llegó a la ciudad.

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