España

Exteriores ve «altamente difícil» retornar a 300 españoles de Marruecos

Exteriores ve «altamente difícil» retornar a 300 españoles de Marruecos

El blindaje que Marruecos ha impuesto para defenderse del Covid-19 es el más severo de nuestro entorno y, probablemente, del mundo

No debe ser fácil estar estos días en un país que ha prohibido salir a la calle excepto a quienes tengan un salvoconducto sellado por las autoridades. No un formulario de buena fe que uno mismo firma para justificar un desplazamiento, como en Italia o Francia: un certificado oficial y bajo advertencia de sanciones penales. Tampoco hay transporte, ni público ni privado. En ese contexto están doscientos españoles que han pedido ayuda para retornar a España a la Embajada y los consulados en Marruecos, que calculan que en la misma situación había un centenar de compatriotas más que todavía no ha conseguido contactar con los servicios diplomáticos.

Rabat imponía el viernes en todo el Reino medidas de confinamiento extremo, como segunda fase de su aislamiento frente al coronavirus. La primera se había activado una semana atrás y había supuesto el repentino cierre de sus fronteras con Ceuta y Melilla amén de las conexiones por mar y aire, lo que exigió conversaciones bilaterales al máximo nivel -incluso entre el Rey y su homólogo Mohamed VI- para que se permitiera abandonar el país vecino a 9.500 españoles.

¿Cómo se explica entonces la permanencia aún de varios centenares de españoles en territorio marroquí? Parte son turistas y otros «españoles o con residencia en España que están en tránsito y con más o menos arraigo en este país, que han expresado su interés por regresar», explican desde la Oficina de Información Diplomática (OID). La diferencia ahora es que no hay muchas posibilidades, y de hecho no hay abierta «ninguna vía».

Firme y anticipado

El blindaje que Marruecos ha impuesto para defenderse del Covid-19 es el más severo de nuestro entorno y, probablemente, del mundo, amén de uno de los que más se han anticipado para evitar una calamidad sanitaria. Se inició el 12 de marzo -en España, el Gobierno aprobó el decreto de confinamiento el 14- cuando contaban con solo 26 contagios reconocidos y dos víctimas. Ayer el número de infectados era de 170 y 7 muertos. El celo contra el ingreso de personas del exterior es tal que 60 ciudadanos marroquíes permanecen en Ceuta y sin poder entrar a su propio país desde que se decretaron las primeras medidas.

«No se puede decir que sea imposible el retorno de los españoles o de quienes tienen residencia en España que están en Marruecos, lo estamos intentando, aunque no quiere decir que vayamos a conseguir que puedan hacerlo con carácter inmediato», previenen desde la Oficina de Información Diplomática.

Aunque Rabat decidió hace casi dos semanas el cierre fronterizo con Ceuta y Melilla, España también lo decretó el día 22, lo que se ha traducido, entre otros, en la suspensión ayer de la contratación de 11.865 temporeras marroquíes llamadas a trabajar en Huelva en la recogida de la fresa, que no pueden salir de su país ni regresar al término de la campaña. En total, se habían expedido 17.000 autorizaciones de residencia y trabajo.