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Escándalo en la Policía de Carballo: «Me obligaron a retirar la denuncia con presiones inimaginables para mí»

Escándalo en la Policía de Carballo: «Me obligaron a retirar la denuncia con presiones inimaginables para mí»

Un escrito remitido al concello revela unas presuntas coacciones para tapar el altercado entre el jefe de Policía del municipio y el empleado de una entidad bancaria al que se llevó a comisaría

La presunta detención ilegal por la que el jefe de la Policía Local de Carballo está siendo investigado, después de que un empleado de una oficina bancaria lo denunciase ante la Guardia Civil por llevárselo a comisaría sin motivo, sigue coleando. Un escrito presentado ante el concello de la localidad y dirigido a su alcalde evidencia las supuestas circunstancias en las que se produjo la retirada de esta denuncia, tan solo 24 horas después de que el afectado la hubiese interpuesto. El documento lo firma la persona a la que el empleado de la oficina se dirigió para que lo ayudase a gestionar la situación que había vivido de la mano de Roberto Mosquera. Este lo obligó a identificarse con el permiso de conducir en alto durante más de dos minutos cuando el empleado le pidió que se pusiese la mascarilla —como muestran las grabaciones de seguridad del banco—, y después lo trasladó sin razón aparente a dependencias de la Policía Local, donde el hombre permaneció casi media hora sin que finalmente se tramitase ningún tipo de documento que acreditase su presencia allí, como marcan los protocolos policiales más básicos.

Acerca de estas supuestas coacciones para la anulación de la denuncia —el escrito sigue su curso por estar señalado un funcionario público—, el documento dirigido al alcalde indica que la persona que le ayudó a redactar la acusación contra el jefe de Policía recibió un whatsapp del afectado con el siguiente mensaje: «Ayer presenté la denuncia y hoy me han obligado a retirarla con unas presiones inimaginables para mí (...). Lo siento horrores. Mañana te llamo y te cuento, pero fueron personas del banco, de clientes amigos de Roberto. Ahora no puedo, estoy destrozado, pero mañana te llamo. Tengo una sensación horrorosa encima».

Esta sería la explicación —literal— que el empleado bancario que acabó en la Policía Local por pedirle al jefe Mosquera que usase la mascarilla ofreció a la persona que lo asesoró. Pocos días después, el mismo trabajador presentó un nuevo escrito ante el ayuntamiento carballés en el que, por el contrario, indicaba que retiró la denuncia sin que mediase ningún tipo de intimidación y por una decisión meramente personal. Versión opuesta a la mantenida en un primer momento, pero en la que el alcalde, el nacionalista Evencio Ferreiro, se escuda para defender que no hay caso porque «esa denuncia ya fue retirada» y porque este tipo de detenciones «suceden muchas veces (...) son un procedimiento normal en la Policía Local».

Investigación en marcha

Sea como fuere y con el asunto ya en manos de la Justicia, el jefe de la Policía Local se mantiene en su puesto mientras las pesquisas para aclarar lo sucedido avanzan. En este punto serán determinantes las imágenes grabadas tanto por las cámaras de seguridad de la entidad bancaria como por las del circuito de la Policía Municipal, en las que se muestra la entrada del empleado a las dependencias locales sin esposar pero custodiado por dos efectivos.

Las primeras fueron entregadas hace unos días a los agentes de la Guardia Civil por la propia dirección de la entidad y las segundas también han sido judicializadas ya, a la espera de que se den nuevos pasos en la investigación, que pasarán por tomar declaraciones a las decenas de testigos que había en el momento del altercado en la sucursal. La gravedad de la acusación que pende sobre el jefe de la Policía Local y la repercusión de la noticia en el municipio justifican la retahíla de cuestiones a las que el Gobierno local deberá responder en el pleno del próximo lunes.

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