España

El presidente evita el «Delcygate» y llama «búfalo» a Javier Maroto

El presidente evita el «Delcygate» y llama «búfalo» a Javier Maroto

El presidente del Gobierno pide en el Senado «pasar pantalla» del caso

El PP consiguió ayer doblegar la resistencia del Gobierno a acudir al Pleno del Senado para explicar el «Delcygate». Quince días han tenido que pasar para que el Ejecutivo no desviara la cuestión a la ministra de Asuntos Exteriores y ésta, argumentando que no podía asistir a la sesión plenaria por otros compromisos, despejara la pregunta de los populares.

El Grupo Popular neutralizó las evasivas del Ejecutivo y las ausencias de la ministra con una pregunta directa al presidente del Gobierno. La formuló el portavoz popular, Javier Maroto, en la sesión de control al Gobierno, la primera de esta Legislatura a la que asistió Pedro Sánchez. El contenido no dejaba lugar a dudas ni interpretaciones, ya que Maroto leinterpeló sobre «si el presidente del Gobierno ordenó al ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana reunirse con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez en el aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez».

«Agresividad»

Pero los populares se encontraron con un muro. Sánchez no se salió del guión, utilizando los mismos argumentos que han venido exponiendo todos los miembros de su Gobierno: que se trataba de evitar una crisis diplomática, que hay que «pasar pantalla» y que hay que abordar cuestiones que afectan a los ciudadanos, no Venezuela. Pero ayer añadió un ingrediente más al insinuar que Maroto tiene características de un «búfalo» por la «agresividad», a juicio del presidente, que utilizó en su interpelación. Además, empleó una táctica para perder el tiempo, divagando sobre el cambio de domicilio del portavoz popular para obtener el acta de senador, e incluso realizando prolongados silencios para que corriera el tiempo de dos minutos y medio con el que contaba para la respuesta.

En su primera intervención a la pregunta, realizó una breve exposición de por qué Ábalos intervino para evitar esta crisis, una vez que ya se sabía que la vicepresidenta venezolana viajaba a España: «El señor Ábalos consideró, con muy buen juicio a mi juicio, que era preferible la segunda vía; es decir, entre forzar o evitar una crisis diplomática, el señor Ábalos eligió lo segundo, evitar una crisis diplomática»,

Maroto lamentó esta respuesta y le replicó que «la mentira es la peor cualidad de cualquier político. Usted miente sin ponerse colorado ni una sola vez. El episodio de Delcy no ha sucedido en el limbo, sino en suelo español y europeo». El portavoz popular llegó a preguntarse que «cuántas mentiras dirá para tapar la gran verdad. Lo normal en un país democrático es que Ábalos hubiera dimitido porque mentir está saliendo gratis a cualquier miembro de su gabinete. Han hecho de la mentira su forma de hacer política. Por muy resistente que se crea, esto de mentir todo el rato y a todo el mundo es imposible y, si no, al tiempo».

Mañana en el Congreso

A las críticas de Maroto le respondió Sánchez con ironía, en un intento de no entrar en el fondo de la cuestión. «Después de escuchar su tono bronco, me pregunto si el cambio de domicilio le ha sentado bien», disparó para, a continuación, preguntarse «si esa agresividad no tendrá algo que ver con que en la calle donde está domiciliado en ese pueblo soriano tiene su sede social un negocio de cría de búfalos y no estará ejerciendo una mala influencia sobre usted».

El Delcygate continuará hoy en el Congreso con la comparecencia de José Luis Ábalos en la Comisión de Transportes para explicar las líneas fundamentales de su gestión al frente de este departamento ministerial.

Mientras esto sucede en el ambito político, la maquinaria judicial sigue en marcha. El Juzgado de Instrucción 31 de Madrid, que instruía las diligencias abiertas tras la denuncia del Partido Laócrata contra el ministro Ábalos, ha acumulado también las presentadas por el PP y Vox.