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El párroco de La Paloma asegura que las víctimas de la explosión «en ningún momento manipularon la caldera»

El párroco de La Paloma asegura que las víctimas de la explosión «en ningún momento manipularon la caldera»

Gabriel Benedicto explica que fueron seis personas las que percibieron un extraño olor a gas en cuatro puntos distintos: patio, planta cero, planta quinta y planta sexta

El pasado miércoles, una brutal explosión en un edificio que acogía un conjunto de casas parroquiales acabó con la vida de cuatro personas. Aunque todavía se están investigando las causas de esta tragedia, el párroco de la Virgen de la Paloma ha emitido un comunicado en el que asegura que ni el técnico de mantimiento David Santos ni el sacerdote Ruben Pérez manipularon «en ningún momento ninguna de las calderas», algo que contrasta con la hipótesis principal que manejan fuentes de la investigación. También ha explicado que no dio tiempo «a ser conscientes de lo que estaba pasando» y que fueron «seis personas» la que detectaron en apenas unos minutos «un extraño olor a gas en cuatro puntos distintos: patio, planta cero, planta quinta y planta sexta». «Pero no dio tiempo a nada más que a advertir ese olor», precisa.

En el trágico suceso fallecieron estos buenos amigos: David y Rubén. El segundo había pedido ayuda al primero para comprobar que estaba pasando tras detectar un fuerte olor a gas. «Estaban ellos como pudieron estar otros. Ni David ni Rubén ni ninguno de nosotros tuvo tiempo de intervenir en modo alguno. Solamente, como cualquier persona preocupada por el olor a gas, intentaron conocer la causa, seguir el rastro, sin manipular en ningún momento ninguna de las calderas», escribe Gabriel Benedicto. También murieron el albañil Javier Gandía y Ivanok Kochev Stefco, que tuvieron la mala suerte de encontrarse en los aledaños en ese momento.

El párroco señala que hay que ser pacientes y «esperar a que la policía científica nos informe sobre el avance de sus investigaciones». «Esto es lo que yo os puedo transmitir: David, el padre Rubén y los otros dos fallecidos y los demás heridos fueron víctimas. A unos les pilló dentro, a otros fuera», refleja su escrito. Respecto a los dos fallecidos que se encontraban en el interior del edificio, que formaban parte del Camino Neocatecumenal, Gabriel Benedicto no tiene «más que agradecimiento por haber sido testigo de la vida de estos dos grandes amigos». «Estaban siempre juntos y así les encontró la muerte», señala.

El párroco Gabriel Benedicto, en una imagen de archivo de 2017 - De San Bernardo

A Rubén, el párroco lo describe como «mi gran compañero y amigo, con quien he vivido el confinamiento de la pandemia en familia, celebrando la Eucaristía diariamente». «He conocido su fuerza en la debilidad, su paciencia al obedecer, su sentido del humor, su agudeza. Lo sentíamos como un hermano». A David, «catequista de de adolescentes, padre ejemplar, dispuesto siempre a entregar su tiempo día y noche. La gratuidad y la alegría eran sus notas características. Nunca le vi dejar de entusiasmarse por todo: muy enamorado de Sara, devoto de la Virgen, fanático del Atleti».

Consuelo para los familiares

Gabriel Benedicto manifiesta que «desde el dolor y el misterio ante el que siempre nos coloca la muerte», la Parroquia Virgen de la Paloma «quiere agradecer las numerosas muestras de cariño y de cercanía que está recibiendo desde que ayer, miércoles 20 de enero, se produjera la explosión que ha dejado cuatro víctimas mortales y once heridos de distinta consideración». Además, el párroco pide al Señor «que consuele en lo profundo a todos los familiares de las víctimas y seguimos confiando en que la tribulación dé paso a la esperanza».

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