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El BBVA sigue cobrando la hipoteca de un piso que ya no existe

El BBVA sigue cobrando la hipoteca de un piso que ya no existe

Sfia El Yousoufi nunca ha dejado a deber la hipoteca. "Son casi 17 años pagando", da fe la mujer, desalojada a finales de octubre con sus tres hijos, su nuera y su nieta de dos meses de un bloque con aluminosis en Badalona, que amenazaba con desmoronarse al abrirse un boquete en la fachada. La familia residía en el cuarto segunda del inmueble, que ha menguado desde que el Ayuntamiento ordenó derribarlo. Ya se ha demolido más de la mitad del edificio y una de las primeras viviendas en echarse abajo fue la de Sfia. Pese a no quedar rastro del domicilio, el BBVA ha vuelto a descontar la cuota a la vecina, como cada mes.

En la libreta de su cuenta corriente, consta que le restaron 187 euros por el préstamo hipotecario el 30 de noviembre. Por entonces, había recorrido más de un alojamiento provisional, tras ser evacuada sin poder volver a casa, por la que ha devuelto dos tercios del crédito de unos 125.000 euros que firmó en 2003.

El Yousoufi sostiene que el banco sabía que la vivienda se había derruido al girar el recibo. "Me dijeron que hay que seguir pagando", asegura. Le queda un débito de unos 43.000 euros por la hipoteca, que renegoció hace tres años para rebajar una mensualidad de 505 euros. Ingresa 800 euros de pensión.

"Sfia ha pagado porque le dijeron que, aunque no haya nada, queda una deuda", señala el abogado Rafael Mendoza. Negocia ante el BBVA una solución a un caso para el que no ha encontrado precedentes, en el que no subsiste nada del bien hipotecado, sin que se deba a un siniestro o una negligencia del deudor.

El letrado ha solicitado al banco que anule la hipoteca. De no hacerlo, se plantea presentar el acta de derribo para que se cancele la inscripción del bloque en el registro de la propiedad, donde aún figura. Aun así, indica que se podría seguir reclamando el importe pendiente a Sfia. "Es una situación de insolvencia imprevista, no por sobreendeudamiento, y el banco reconoce que es buena pagadora", destaca Mendoza, quien opina que "no tiene lógica que se le cobre porque el piso no existe".

La mujer y su parentela tuvieron que abandonar un apartamento hace pocos días. Los servicios sociales de Badalona los han trasladado a un albergue, donde han de compartir estancias con desconocidos. "Cuando tengan que dejarlo, deberán buscarse algo y, con 800 euros, no podrán mantener la hipoteca", augura el abogado, que ha propuesto al BBVA que les adjudique uno de los hogares deshabitados que dispone en la ciudad, traspasando el mismo préstamo que la familia costea para que lo siga haciendo en la nueva propiedad, sin varias condiciones ni exigir más deuda. "Tengo esperanza de que nos ofrezcan un piso y me lo pueda quedar", confía El Yousoufi.

A falta de concretar un acuerdo, Mendoza ve que el BBVA responde con "buenas palabras". La entidad ha contestado a este medio que estudia el caso y que tendrá en cuenta la situación de vulnerabilidad económica de la familia, al tiempo que recalca que no tiene responsabilidad en el siniestro.

El riesgo de hundimiento del edificio del barrio de La Salut llevó a vaciar una quincena más de inmuebles. El Ayuntamiento prevé que gran parte de la sesentena de habitantes de las fincas colindantes regresen este lunes. Los 42 residentes del bloque en demolición desconocen dónde se realojarán y han recuperado solo una parte de las pertenencias. El Consistorio se compromete a estudiar "caso por caso".