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El asombroso belén con su propio mar de la Real Casa de Correos

El asombroso belén con su propio mar de la Real Casa de Correos

Por primera vez, la instalación, la mayor de Madrid, reproduce un ambiente marinero

Por primera vez, el gran Belén de la Real Casa de Correos tiene mar. Una reproducción del mar de Galilea, con sus barcos de pescadores y su amanecer rutilante sobre la línea del horizonte. Es la principal de este año de un Misterio que cada año consigue sorprender a los madrileños, y que visitaron el año pasado más de 125.000 personas. Este año, la asociación de belenistas, que diseña e instala el enorme Nacimiento, espera sobrepasar esa cifra.

Detalla del Belén de la Real Casa de Correos - Jaime García

Fernando de Miguel, vicepresidente de la asociación, recuerda que este Belén de la Real Casa de Correos supone un trabajo de casi un año: «En febrero nos sentamos a concebir cómo hacerlo; hay una tormenta de ideas, para buscar que aporte novedades». Y vaya sin las aporta: en esta edición, nada menos que han incorporado el mar de Galilea. «Primero, debatimos cómo hacer la línea del horizonte», y una vez resuelta la parte técnica, y hacer el trabajo de ingeniería de definir lo que ese mar supone en altura, litros de agua y peso, se pusieron manos a la obra.

Vista cenital del Misterio de la Puerta del Sol - Jaime García

El resultado es un espectacular mar con 3.000 litros de agua, barquitos pesqueros y un amanecer, símbolo también del nacimiento al que se hace homenaje en el Belén.

Sin aliento

Pero esta no es la única sorpresa con que se encuentran los visitantes –que pueden ver el gran Misterio en la Real Casa de Correos todos los días, gratis, de 10 de la mañana a 21.30 de la noche–: hay una segunda, la enorme cueva que alberga a la Sagrada Familia.

Es, de hecho, un espacio con 15 metros cuadrados de superficie, donde se han refugiado San José, la Virgen María y el Niño. Y si uno se agacha y se fija bien, en lo más profundo de la caverna se puede ver el mar en la línea del horizonte y el reflejo dorado del sol de la mañana. «Técnicamente, es muy complicado», reconoce De Miguel. Pero el esfuerzo merece la pena, cuando se ve «las caras de la gente cuando entran: van viendo un Belén, más o menos bonito, pero se quedan sin aliento cuando al avanzar se encuentran con el mar, los pescadores y el horizonte».

Un grupo de niños contemplan la enorme cueva que alberga el Misterio - JAIME GARCÍA

Y unos pasos más adelante, cuando aún no se han recuperado de esta emoción, se encuentran «con la cueva, en cuyo fondo es posible seguir viendo el paisaje marino», relata.

Miles de horas de trabajo, primero en sus talleres y luego montando la instalación, merecen la pena, a juicio de Fernando de Miguel. «Se trata de difundir y fomentar el belenismo, poniendo belenes de los que se hable». Su objetivo: «Que este de la Real Casa de Correos se convierta en el belén de referencia en Madrid». Apoya por eso que la presidenta Díaz Ayuso haya anunciado que el año que viene se instalará antes del «puente» de la Constitución.