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«Efecto invernadero» en Canarias: casi 700 personas hacinadas en un muelle turístico

«Efecto invernadero» en Canarias: casi 700 personas hacinadas en un muelle turístico

El campamento levantado hace un mes, al borde del colapso y con la amenaza del Covid

Las carpas militares instaladas tras la crisis de los cayucos en Canarias en 2006 son ahora carpas gestionadas por Cruz Roja. Distinto color pero idéntica sensación de desbordamiento. En dos semanas han llegado más de 2.000 inmigrantes a Canarias y este fin de semana se han vuelto a batir récord con un goteo continuo de pateras, cayucos y lanchas neumáticas que traían a bordo a casi 600 personas. Ayer, otra cifra que da idea del colapso en el que están a punto de entrar los servicios asistenciales: 673 inmigrantes se hacinaban en el muelle de Arguineguín, convertido en un «centro de internamiento» al aire libre, a casi 30 grados, donde cada uno descansa y come donde puede y donde la amenaza del coronavirus es una constante. Según la Delegación del Gobierno de Canarias, el Gobierno de España sigue trabajando para derivar lo antes posible a los inmigrantes a centros adecuados para su alojamiento pero «antes hay que esperar los resultados de las pruebas PCR para evitar contagios».

«Desastre organizativo»

«Es un desastre organizativo. Las propias ONG están desbordadas y nosotros, también». Son palabras de Pablo Moscoso, vocal del sindicato policial Jusapol en el Consejo de la Policía. «Ni hay condiciones de dignidad para ellos ni de seguridad y salubridad para nosotros», asegura.

Del 1 de enero al 15 de octubre llegaron a las Islas 8.102 inmigrantes (ya rondan los 9.000), lo que supone un 688,1 por ciento más que el año pasado cuando en el mismo periodo solo llegaron 1.028 personas: 73 pateras frente a 306. «Si no pueden salir de Canarias, se da un efecto invernadero», se quedan atrapados donde no quieren estar», denuncian fuentes policiales.

La ruta atlántica inestable y cambiante vuelve a estar más activa que nunca tras años de relativa calma. «La ruta hacia Libia se está cortando y las organizaciones que trafican con migrantes siempre se adaptan». Senegal y Marruecos son, este momento, las dos vías más importantes de salidas de embarcaciones repletas de irregulares. Y las dos vías que hay que atajar vía cooperación internacional. «Cuando Marruecos abre la mano, siempre tenemos el mismo problema», señalan fuentes polciales.

Desde el sindicato policial UFP denuncian que las comisarías, sobre todo las de Gran Canaria, se han tenido que volcar en el control de esta población. Equipos de Policía Científica trabajan a destajo para reseñar a los inmigrantes y agentes de la UIP y la UPR se encargan del control. Quince agentes para ocuparse de más de 600 personas.

Le han pedido a la Delegación del Gobierno soluciones, en concreto, que se envíe a policías la isla en comisión de servicio como se hace cada año en la operación Paso del Estrecho, por ejemplo. Los agentes denuncian que las condiciones de trabajo, sin lugares específicos habilitados y con los equipos de protección al sol son inhumanas. También las de los inmigrantes, muchos de los cuales han sido alojados en complejos turísticos al sur de la isla para descongestionar las continuas llegadas a la localidad turísitca de Mogán donde tiene su base Salvamento Marítimo.

La visita del ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, hace diez días «para hacerse la foto» en uno de los barcos de Salvamento no ha contribuido a calmar los ánimos, más bien al contrario. El presidente del Cabildo de Fuerteventura, Blas Acosta (PSOE) tildó de «decepcionante» su reunión con Escrivá por no ofrecer «soluciones» a las islas.

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