España

Doscientas multas por bañarse en ríos o embalses en el verano del Covid-19

Doscientas multas por bañarse en ríos o embalses en el verano del Covid-19

Agentes forestales vigilan las zonas naturales para evitar prácticas prohibidas

Cuando llega el verano, son muchos los que escapan de la capital y su cinturón de grandes ciudades en busca de naturaleza y, a ser posible, un río o embalse en el que refrescarse. Este año, la situación se ha complicado a causa del Covid-19: las autoridades sanitarias prohibieron los baños en zonas fluviales. Un operativo de agentes forestales recorre a diario las áreas recreativas y zonas de ocio naturales más visitadas para informar del uso adecuado de éstas y sancionar a aquellos que incumplen las normas.

El río Lozoya, La Pedriza o los embalses de San Juan y Picadas son algunos de los espacios más visitados por los madrileños durante el verano. Pero la normativa prohíbe este año los baños en pantanos, embalses, piscinas naturales, ríos y pozas remansadas de agua dulce y no tratadas. Algunos se lo saltan, pero si son sorprendidos, la multa está asegurada.

Usos incorrectos

Son más de 200 las que se han incoado en lo que va de verano, no sólo por esta causa, sino también por un uso incorrecto del medio natural, como estacionar en zona no permitida, acampar o hacer fuego.

El consejero de Justicia, Interior y Víctimas, Enrique López, hace un llamamiento a todos los madrileños para que respeten las normas en los espacios naturales: «En los últimos días –recuerda– las estadísticas de contagio demuestran que tenemos que estar alerta, ante el incremento de casos de coronavirus en nuestra región».

Advierte además, ante el presumible incremento de desplazamientos este fin de semana de La Paloma, que «los agentes forestales de la Comunidad incrementarán su presencia en estos lugares».

El jefe del Operativo de Agentes Forestales, Miguel Higueras, señala los puntos más visitados: el río Lozoya en los municipios de Rascafría y Lozoya, el embalse de El Atazar, la Hoya del Hervidero en San Agustín de Guadalix, el río Tajo a su paso por Estremera, La Pedriza y el embalse de Santillana en Manzanares el Real, y el entorno del pantano de San Juan y Picadas, en San Martín de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa.

«El problema –recuerda– es que se hace un uso muy intenso del medio natural», y «compatibilizar la protección medioambiental con el uso de espacios protegidos es complicado». Sus agentes recorren cada día los enclaves favoritos de los madrileños, con un doble objetivo: «Por un lado, una función divulgativa y disuasoria, con nuestra sola presencia». Si se persevera en la infracción, se produce la denuncia: «Levantamos acta; somos agentes de la autoridad».

Higueras reconoce que este año «hay una necesidad muy grande de salir al medio ambiente». Y esto lleva a otra conducta que preocupa mucho a los forestales: el aparcamiento descontrolado en el medio natural. «A veces dejan los coches en pistas de acceso al monte, o forestales, y en caso de incendio, se impediría el paso a los vehículos de Bomberos».

No olvidar la mascarilla

Las multas son de muy distinta cuantía, en atención a la norma que se incumple y a los agravantes que se puedan dar; en general, explica Higueras, la horquilla va «desde los 300 euros hasta varios miles de euros». El jefe del operativo de forestales insiste en que también al campo hay que llevarse la mascarilla: «Recomendamos que se usen, porque la distancia social es complicado que se mantenga». No obstante, pide encarecidamente a todos que «las lleven, pero luego vuelvan con ellas a la ciudad», porque por desgracia «estamos viendo bastantes abandonadas en el campo».

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