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Cuando un testigo denuncia pero ni el presunto agresor ni la supuesta víctima comparecen ante la justicia

Cuando un testigo denuncia pero ni el presunto agresor ni la supuesta víctima comparecen ante la justicia

Un guardia civil fuera de servicio presenció un caso en Bargas en 2017 y ha sido convocado dos veces como testigo en un juicio al que el denunciado y su pareja no han acudido

El pasado jueves, una persona denunció en la comisaría de Toledo haber sido testigo de un presunto caso de violencia de género en una calle. Dos horas antes, la Policía local había detenido al español de 36 años que, según ese testigo, zarandeó y tiró al suelo a su pareja cuando ambos caminaban por la calle del Duque de Lerma.

Sin embargo, la presunta víctima dijo a los agentes que no iba a denunciar, un trámite que sí cumplió el testigo en la Jefatura Superior de Policía, donde contó lo que había visto, según informó ABC este sábado.

La actitud cívica de este ciudadano es la misma que tuvo un guardia civil fuera de servicio que presenció en la vecina localidad de Bargas otro presunto caso de violencia de género en el ámbito familiar. Pero este asunto, ocurrido hace más de tres años, todavía no ha sido juzgado; y eso que ya se ha citado a las partes y a los testigos en dos ocasiones. Sin embargo, la supuesta víctima y el presunto agresor no han comparecido ante la justicia.

Los hechos sucedieron el verano de 2017 en la calle del cardenal Cisneros, donde el agente escuchó los gritos de una mujer y los sollozos de unas niñas sobre la una de la tarde. De pronto, observó cómo un hombre, que sostenía un bebé en una mano, arrastraba de los pelos con la otra a su pareja para introducirla en una vivienda, un chalé. El guardia le dio una voz, pero el hombre dio dos bofetadas a la mujer antes de obligarla a entrar en casa y cerrar la puerta.

No se dieron cuenta de que en el asiento de atrás de su coche, que tenía las puertas abiertas, se habían dejado a una menor que lloraba y gritaba. Mientras el agente llamó a sus compañeros del puesto de Bargas, la niña salió del vehículo y se introdujo también en la vivienda.

Dos llamamientos sin éxito

Quince minutos después, efectivos del cuartel se personaron en el exterior del chalé y llamaron a la puerta, pero la mujer dijo que no podía salir porque estaba duchándose. A pesar de los intentos de los guardias, no lograron que les franqueara el acceso ni que ella denunciase, mientras el marido negaba, desde dentro del chalé, que él la hubiese maltratado.

El agente testigo de la agresión se acercó al cuartel, donde declaró lo que había visto. Se abrieron diligencias y el guardia ratificó su versión en el juzgado. En todo este tiempo, él y los compañeros que se personaron en el chalé han tenido que acudir a las dos citaciones del juzgado de lo Penal número 2 de Toledo para comparecer en un juicio por un presunto delito de violencia doméstica y de género, lesiones y maltrato familiar. El último llamamiento fue el pasado 22 de octubre.

Sin embargo, la pareja no ha comparecido en ninguna de las dos citaciones, y eso que se les advirtió de que ambos podrían ser sancionados. Se desconoce si el juzgado ahora citará una tercera vez a los agentes o tomará otro tipo de medida.

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