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Cuando Pedro Sánchez quería acabar con el enchufismo y la endogamia

Cuando Pedro Sánchez quería acabar con el enchufismo y la endogamia

En 2014, el presidente del Gobierno criticaba unas prácticas que no ha tenido problemas en aplicar en La Moncloa

Le faltaba un mes para convertirse en secretario general del PSOE cuando Pedro Sánchez se puso a sí mismo y al partido que esperaba dirigir una exigencia: «Debemos acabar con el enchufismo y la endogamia». Casi seis años han pasado desde que publicara ese tuit, el 25 de junio de 2014, y con su llegada a La Moncloa hace dos parece que ha cambiado su percepción al respecto.

Como informa hoy ABC, el Ejecutivo aprobó el martes la creación de una Dirección General de Agenda Urbana y Arquitectura que estará dirigida por Ignacio Carnicero, el mejor amigo del presidente. Carnicero recibirá una retribución de 90.000 euros anuales por su trabajo.

Por aquel entonces se refería al Tribunal de Cuentas, pero se entiende que el fin del «enchufismo» y la endogamia que defendía entonces era una promesa que pretendía aplicar al Ejecutivo que finalmente formó cuatro años después.

Dos años después, el Gobierno propuso al exministro José Manuel Soria como director ejecutivo del Banco Mundial. Para el actual presidente, esto era un «dedazo» que Mariano Rajoy había llamado «concurso público», según recoge la cuenta oficial del PSOE en un tuit publicado el 13 de septiembre de 2016. «Tenemos que desterrar la mentira de la vida política», insistió Sánchez.

El de Carnicero es solo el último ejemplo. Sánchez no ha tenido ningún problema en aplicar ese enchufismo allí donde ha podido, incluso saltándose su promesa de acabar con las puertas giratorias. La semana pasada se supo que los exministros José Montilla y José Blanco formarán parte del consejo de administración de Enagás, una empresa en la que el Estado cuenta con una participación del cinco por ciento.

Otros nombramientos cuestionados llegaron hace tiempo, como el del presidente del CIS, José Félix Tezanos, que cuando fue nombrado en junio de 2018 era secretario de Estudios y Programas en la Ejecutiva Federal del PSOE. Finalmente, tras las críticas, abandonó a principios de julio su cargo en el partido. Su gestión al frente del organismo público ha estado cuestionada desde entonces, hasta el punto de que él mismo ha llegado a decir que el CIS no es una «bola de cristal» para justificar las diferencias entre los sondeos y la realidad.