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Ciudadanos perfila su posición en la sexta prórroga del estado de alarma

Ciudadanos perfila su posición en la sexta prórroga del estado de alarma

El partido vincula su decisión a conocer de antemano el «plan B» del Gobierno

El pacto entre el Gobierno y ERC para que los independentistas se abstengan en la sexta prórroga del estado de alarma, en principio, no variará la posición de Ciudadanos (Cs). Los liberales marcaron como línea roja en la anterior prolongación de esta medida excepcional que el Ejecutivo no aceptase retomar en plena crisis sanitaria la mesa de diálogo con el Govern de Quim Torra, pero esta vez las condiciones de los republicanos son más asumibles.

Entre otras, que la Generalitat gestione el fondo de reconstrucción, que recupere sus competencias en la fase 3 y que esta sea la última prórroga. Esto segundo, de hecho, ya era algo que venían apuntando distintos dirigentes de Cs a lo largo de esta semana, al ver la buena evolución de los datos de la pandemia del coronavirus.

Aunque la decisión no está tomada, en el seno de la formación de Inés Arrimadas no descartan ni mucho menos votar a favor de una última extensión del estado de alarma de otros quince días. El movimiento de ayer de ERC, en el núcleo de decisión de Cs, lo achacan a los nervios en ese partido por haber perdido el protagonismo que sí tuvo en la investidura. Pero lo que ha trascendido del acuerdo no inquieta a los liberales, que hasta ahora se han mantenido al margen de las negociaciones paralelas del Gobierno con otros grupos, salvo que hayan pedido, como ERC en la quinta prórroga, condiciones «inasumibles». En esa ocasión Cs ganó el pulso.

Ahora se abre la opción de que los dos den alas a la prórroga junto al PNV, cuyo «sí» quedó cerrado ayer por la noche. Edmundo Bal habló con Pedro Sánchez el miércoles y la anterior semana, en dos ocasiones, con Carmen Calvo, pero fuentes del Comité Permanente de Cs apuntan que el Ejecutivo debe desvelarles ya el prometido «plan B», algo que aún no ha sucedido.

Una de las exigencias que Cs le puso al Gobierno fue que planease una alternativa por si decaía en alguna votación del estado de alarma o por si en el futuro, una vez fuera de él, se produce algún rebrote. La idea es poder controlar la situación sin tener que tomar una medida tan drástica.

Y en Cs quieren que el Ejecutivo les traslade ya, aunque sea en privado, el contenido de ese «plan B» para, además, consensuarlo y negociar su alcance. Si no, será difícil que esta vez los liberales se sumen al apoyo al estado de alarma, aunque desde la dirección nacional admiten que hasta el momento Sánchez ha cumplido con todas sus promesas. Desde desvincular los ERTE del estado de alarma, hasta prolongar un mes más la moratoria de impuestos a pymes y autónomos.

Según fuentes de este partido, el Gobierno también se ha comprometido ya a estudiar la exención de la cuota de autónomos en el mes de junio. En cualquier caso, y aunque Cs votará en base a criterios sanitarios, los canales de negociación con el Gobierno siguen abiertos de aquí al miércoles.

El pacto entre el PSOE, Unidas Podemos y EH Bildu y las «injerencias» en la Guardia Civil del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, generaron malestar en Cs, pero el partido quiere distinguir eso del estado de alarma. Se resiste a que le cuelguen la etiqueta de «socio del Gobierno», aunque en privado deslizan que mientras otros piensan en los votos, ellos se preocupan por salvar vidas y empleos.