España

Casado ofrece al PSOE una reforma electoral antibloqueo

Casado ofrece al PSOE una reforma electoral antibloqueo

El líder del PP acusa a Sánchez de pactar con los «enemigos de la Constitución»

Pablo Casado y Pedro Sánchez se saludaron ayer en el Congreso, en la recepción del Día de la Constitución. Algo tan simple es noticia, porque la comunicación entre ambos es totalmente inexistente desde que el presidente del PP llamó al socialista en la noche electoral, y este no le cogió el teléfono. La llamada perdida nunca tuvo respuesta, mientras el presidente en funciones empezó el cortejo con populistas e independentistas para poder ser investido. «Feliz Día de la Constitución», se desearon. Eso sí, con «cordialidad». Y hasta ahí llegó el diálogo.

Casado ya no espera nada de Sánchez, al que acusó, nada más entrar en la carpa instalada en el patio del Congreso, de pactar con «los enemigos de la Constitución» y de actuar contra la Carta Magna con una «agenda de ruptura» que pretende imponer junto a Podemos y a ERC.

El líder del PP ve a España en un «momento crítico», pero garantizó que su partido actuará como «minoría de bloqueo» para impedir que Sánchez y sus socios puedan cambiar la Constitución a su antojo.

A pocos días de que el Rey abra la ronda de consultas con los partidos, previa a su propuesta de un candidato a la Presidencia del Gobierno, Casado reiteró el «no» rotundo del PP a Sánchez. La abstención no está en su cabeza porque el PP es «absolutamente incompatible» con quienes quieren hacer volar el sistema constitucional, y debe mantenerse como alternativa de Gobierno.

Ya en el Salón de los Pasos Perdidos, fuentes del PP insistieron en que la distancia entre Casado y Sánchez es cada vez mayor, y la posibilidad de un acercamiento se esfuma a marchas aceleradas. En Génova no creen que el líder socialista «vaya a rondar el balcón» de Casado en enero si no fructifican sus negociaciones con ERC, porque ha quemado sus naves y ya no tiene viaje de vuelta. «Cada semana que pasa, tiene más difícil volver sobre sus pasos». Lo que no puede ser, dicen en el PP de forma gráfica, es que hayas intentado ligar con todo el mundo durante la noche, y a las seis de la mañana vayas con unas rosas a por la que no has querido. La respuesta es un «no».

Por eso, el PP vuelve a descartar una abstención, pero sigue con la mano tendida para facilitar pactos de Estado. Casado se refirió a dos en concreto: uno para apoyar al Gobierno en funciones si hay que aplicar el artículo 155 en Cataluña antes de la investidura, y otro para reformar la ley electoral con el objetivo de evitar futuros bloqueos.

Límite a los nacionalismos

El PP ofrecerá al PSOE esa reforma ante la amenaza de unas terceras elecciones, para facilitar la formación de Gobierno e impedir situaciones como las que vive España desde abril, con un bloqueo político que ya va por su octavo mes. Los populares están estudiando aún cuál sería la mejor fórmula, que se intentaría hacer sin cambiar la Constitución. Fuentes del PP explicaron que podría bastar con elevar la barrera mínima para obtener representación en el Congreso al 5 por ciento del voto en el conjunto nacional, lo que limitaría claramente el papel de los nacionalistas. Se evitaría también la fragmentación creciente:«El papel de Teruel Existe debe estar en el Senado, no en el Congreso», apuntan las fuentes consultadas. El PP también ve posible una «bonificación» de diputados al partido ganador.

Ante el riesgo de otra repetición electoral, el PP cree que habría tiempo para pactar una reforma «exprés» entre los dos grandes partidos.