España

Barcelona conmemora en silencio y desde La Rambla el segundo aniversario por el 17-A

Barcelona conmemora en silencio y desde La Rambla el segundo aniversario por el 17-A

El homenaje, al que ha acudido Marlaska, Marín, Torra, Torrent o Colau entre otros, no ha contado con discursos por expreso deseo de las víctimas

Barcelona ha amanecido hoy con el recuerdo de los atentados yihadistas del 17-A fijado en la memoria. Este sábado se han cumplido dos años de la fatídica jornada en la que una furgoneta se llevó por delante la vida de 15 personas. Para conmemorar tan triste jornada, se ha organizado un sobrio acto institucional en La Rambla, justamente en el lugar en el que se detuvo la furgoneta que sembró el caos en la capital catalana.

El minuto de silencio celebrado ante el memorial colocado en el bulevar barcelonés ha contado con la presencia de autoridades como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, y la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera. En representación de las instituciones del Estado, también han acudido el Ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la presidenta del Congreso, Meritxell Batet. No ha habido parlamentos, tal como han pidieron los familiares de las víctimas. A las 10 de la mañana se ha depositado una flor blanca y, a continuación, se ha hecho un minuto de silencio.

Cuando ha llegado el momento del homenaje, varios familiares y heridos en el atentado (algunos vestidos con una camiseta en la que se podía leer “exigimos la verdad”) han colocado claveles blancos en unos tiestos colocados para la ocasión. La escena ha sido acompañada por un chelo y por varios agentes de la Guardia Urbana y los Mossos vestidos de gala. A diferencia del año pasado, cuando los homenajes se desarrollaron entre nubes y lluvia, en esta ocasión toda ha transcurrido bajo un serenísimo cielo azul.

Las emociones estaban a flor de piel entre muchos de los ciudadanos que se han desplazado hasta el lugar para homenajear a las víctimas del atentado, así como a los cuerpos de seguridad y emergencias que evitaron una matanza aún mayor. Algunos familiares portaban retratos de sus fallecidos, otros, atestiguaban su calvario tratando de contener las lágrimas o refugiándo su mirada bajo gafas de sol. Así, durante unos minutos, el tradicional bullicio de La Rambla, siempre llena de turistas, vendedores, vecinos y personajes pintorescos, ha callado para dejar paso a un silencio cargado de emoción por el recuerdo al mayor atentado vivido en Barcelona después de la matanza de ETA en Hipercor.