España

Barcelona, ciudad herida tras una noche de caos y fuego

Barcelona, ciudad herida tras una noche de caos y fuego

La Ciudad Condal no vivía unos disturbios callejeros de tal magnitud desde las protestas «okupas» de 2014

Barcelona recupera lentamente la normalidad tras una noche de cargas policiales, hogueras y barricadas

El centro de Barcelona mutó ayer en campo de batalla cuando las manifestaciones convocadas por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural ante la Delegación del Gobierno derivaron en una guerra de guerrillas, una vez los CDR tomaron la iniciativa de la movilización. Los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional debieron emplearse a fondo para sofocar a los manifestantes, que llenaron las calles de barricadas y contenedores ardiendo. El distrito del Ensanche, desde la Diagonal a la calle Aragón, se convirtió en una pira humeante, con más de 200 barricadas de fuego.

Esta mañana, las cicatrices de las protestas son aún visibles en la ciudad. No en vano, decenas de calles han visto como sus contenedores se han tornado en cenizasy los empleados municipales de limpieza trabajan a destajo para devolver el brillo a una Barcelona que ayer perdió su sonrisa. También el transporte público se ha visto afectado, con decenas de líneas de autobús cortadas o desviadas.

Anoche, uno de los puntos candentes fue el cruce entre el Paseo de Gracia y la calle Mallorca, donde los uniformados cargaron contra los manifestantes hasta en cuatro ocasiones. Policía Nacional y Mossos d'Esquadra trabajaron literalmente codo con codo, en una imagen de colaboración que al independentismo obviamente incomoda.

Los turistas que, como cada día, llenaban las terrazas y restaurantes una zona en la que se concentran las tiendas de lujo y monumentos como La Pedrera de Gaudí, no daban crédito a la imagen que proyectaba la Ciudad Condal mientras trataban de protegerse y abandonaban la zona a la carrera. En primera línea, antidisturbios a porrazo limpio contra manifestantes de negro y con el rostro cubierto que lanzaban botellas, piedras y vallas contra los agentes sin cesar.

La policía, junto a los manifestantes, protege la Delegación del Gobierno de Barcelona - EFE

A su vez, los bomberos -que no daban abasto, lo que ha generado críticas- trataban de ir apagando fuegos (algunos con llamas que se elevaban más de cinco metros) que ardían en arterias como la transitada calle Aragón mientras de fondo retumbaba el estruendo de las salvas y los disparos de proyectiles de "foam" de los antidisturbios. La estampa quedaba completada por las columnas de humo que podían divisarse desde casi toda la capital catalana, que no conocía unos disturbios de tal magnitud desde las protestas «okupas» de Can Vias en 2014. De nuevo, las inevitables comparaciones con la Rosa de Fuego, cuando la ciudad a principios del pasado era la vanguardia del movimiento anarquista.

La pulsión subversiva de esta Barcelona «rebelde» se activó con tal fuerza que en algunos momentos la policía tuvo que emplearse a fondo para mantener sus posiciones y cada centímetro ganado a los manifestantes era casi una victoria de las fuerzas del orden. Hoy, se esperan nuevas acciones mientras por toda Cataluña ya avanzan hacia Barcelona las «columnas» organizadas por la ANC para desbordar la capital catalana el viernes, cuando está prevista una huelga general «política» contra la sentencia del Supremo a los cabecillas de referéndum del 1-O.

Mientras, el gobierno catalán, que ha alentado las protestas y ha creado el caldo de cultivo para la situación actual aparece desbordado. El "procés" entra definitivamente en una nueva fase.

Con información de Pablo Muñoz, Jesús Hierro y Daniel Tercero