España

Aragón declara la guerra al conejo silvestre: a tiro limpio contra la plaga

Aragón declara la guerra al conejo silvestre: a tiro limpio contra la plaga

Este fin de semana ha entrado en vigor el decreto que fomenta su caza intensiva durante dos años, para acabar con una plaga que está comiéndose la renta de agricultores y ganaderos en más de cien municipios de la región

La plaga de conejos que atenaza a los agricultores de gran parte de Aragón ya ha empezado a comprometer también a los ganaderos, según han confirmado desde el Gobierno regional. La masiva presencia de conejos no solo daña de lleno las cosechas sino que está diezmando los pastos de los que dependen los rebaños de ovejas en amplias zonas de la Comunidad.

La plaga afecta de forma muy grave a 118 términos municipales de Aragón, en los que acaba e entrar en vigor un decreto del Ejecutivo autonómico con el que se da luz verde a la caza intensiva de conejos. Este decreto entró en vigor el pasado sábado y estará en vigor hasta el 31 de diciembre de 2021.

La sobrepoblación de conejo común en esos 118 términos municipales «está provocando daños desproporcionados, de extrema gravedad, sobre los cultivos agrícolas, así como el consumo excesivo de las especies vegetales silvestres», según han hecho constar las autoridades autonómicas en la exposición de motivos de ese decreto-ley. La masiva presencia de conejos, por tanto, está diezmando la cubierta vegetal silvestre, «lo que está afectando no solo a la agricultura sino también a la ganadería extensiva de ovino y a muchas otras especies animales silvestres con las que comportan el hábitat».

Se calcula que, en zonas áridas, dieciséis conejos equivalen al consumo de una oveja de carne a campo abierto. Y hay tal cantidad de conejos que en una amplia porción de esta Comunidad los conejos ya están ejerciendo una dañina «competición con la ganadería extensiva».

En el caso de la agricultura, el Gobierno regional reconoce que es crítica en ese centenar de municipios que están más gravemente afectados por esta plaga. «Los conejos consumen las cosechas de cereales desde su periodo de germinación hasta el estado de espiga y roen las cortezas y las ramas jóvenes de los cultivos leñosos, llegando en ocasiones a secarlos», indican desde la Administración autonómica.

La situación ha llegado a tal punto –explican– que «muchos agricultores se ven desbordados por el problema que suponen los daños provocados por el conejo en sus explotaciones, y en numerosas zonas se están dejando de cultivar grandes extensiones agrícolas, sobre todo cereales, ya que el impacto del conejo, unido a otros condicionantes negativos como puede ser la falta de precipitaciones, hace que no sea rentable su puesta en explotación».

El conejo se ha convertido en un problema de tal envergadura que, según el Gobierno aragonés, es necesario combatirlo para que mejore la renta agraria en el medio rural, lo que a su vez es necesario para luchar contra la despoblación.

Plan de caza

El decreto-ley que está en vigor desde el pasado sábado incluye múltiples medidas para fomentar la caza de conejos en esos 118 municipios especialmente afectados por la plaga. Además de implicar a los cazadores y a los cotos, se levantan los requisitos que antes limitaban las capturas.

Así, ya no hará falta contar con autorización administrativa especial para tener hurones destinados a la caza del conejo; se permite la caza del conejo en madriguera a la espera; se obliga a la utilización de focos de luz artificial en la caza nocturna del conejo para aumentar la eficacia y la seguridad en el disparo; se autoriza la captura en vivo de conejos durante todo el año, en cualquier terreno, sin necesidad de disponer de licencia de caza; y, en cotos de caza de esos 118 municipios, sus miembros podrán cazar el conejo durante todo el año, sin limitación.