España

Abrazos virtuales desde prisión

Abrazos virtuales desde prisión

Más 5.000 internos de cárceles catalanas han realizado un total de 31.126 videollamadas a sus familiares durante la pandemia

Para un preso nada podrá sustituir a un vis a vis o un locutorio; ya no digamos un permiso penitenciario para volver unos días o unas horas a casa. Pero cuando el contacto físico no es posible, buenas son las nuevas tecnologías si sirven para que el interno pueda acercarse durante un rato, aunque sea virtualmente, a sus seres queridos. Las videollamadas, que tanto han ayudado a mantener el contacto a la población en general en estos meses de confinamiento domiciliado obligado, han llegado para quedarse. También, a los centros penitenciarios.

Así es, por ejemplo, en las cárceles catalanas, que comenzaron a utilizar este sistema el pasado 24 de marzo para compensar los vis a vis y las visitas al locutorio que por el coronavirus quedaron suspendidas. Desde entonces, 5.254 internos hicieron un total de 31.126 videollamadas a sus familiares, según datos de la Consejería de Justicia, que en Cataluña es quien tiene competencias en materia penitenciaria.

Contacto años después

Para la mayoría de presos estos contactos virtuales han supuesto un sustitutivo temporal a las habituales visitas que venían recibiendo. Para otros, en cambio, ha significado algo más. Algunos presos, sobre todo extranjeros, hacía años que, por la distancia, entre otras razones, no veían a sus seres queridos. La tecnología, de alguna manera, ha logrado romper esa barrera.

Si en la vida ordinaria ha sido Zoom el programa usado por excelencia en estos tiempos de confinamiento, desde las prisiones catalanas el contacto se ha hecho través de Whatsapp, más habitual para las familias. La inmensa mayoría de las comunicaciones desde las cárceles catalanas, siempre supervisadas por profesionales del centro, se han establecido mediante los 230 teléfonos móviles que la Generalitat ha comprado con este objetivo. Para el resto de las comunicaciones se utilizaron ordenadores de los centros penitenciarios, mediante el programa «Jitsi meet».

Por móvil o PC, estos «locutorios virtuales» han llegado a las cárceles para quedarse como alternativa a unas visitas ordinarias, que poco a poco van reanudándose. Ahora, en fase 1, han vuelto a ponerse ya en marcha los locutorios. En la próxima se retomarán los vis a vis. Nada podrá sustituir a un abrazo en persona, ni siquiera al guiño de un ojo a través de un cristal; sin embargo, cuando no son posibles, bienvenidos sean los virtuales.