Economía

Vista previa por la demanda de Orcel al Santander por su fichaje frustrado

Vista previa por la demanda de Orcel al Santander por su fichaje frustrado

El acto judicial estaba previsto para el pasado 13 de abril, pero el Covid-19 lo retrasó

Llegó el día de la vista previa entre los abogados del Banco Santander y del que podría haberse convertido en el número dos de la presidenta Ana Botín, de no haberse frustrado su fichaje, hecho por lo que interpuso una demanda el banquero italiano Andrea Orcel. Ahora bien, sin visos de pacto amistoso dados los antecedentes y las declaraciones anteriores a la cita judicial.

De hecho, fuentes consultadas por ABC aseguran que las posiciones que ya transcendieron a los medios por ambas partes al comienzo de este conflicto laboral se mantienen intactas, por lo que el acto formal de la vista previa de hoy se antoja como un simple paso preceptivo de cara al futuro juicio.

Inicialmente este acto judicial estaba programado para el pasado 13 de abril, pero la crisis sanitaria del coronavirus obligó al magistrado a posponer hasta el inicio del nuevo curso judicial esta vista.

Las diferencias entre el banquero italiano y el banco español se iniciaron a principios de 2019, aunque estallaron el verano de dicho año. El grupo financiero español decidió finalmente no fichar al que fuera consejero delegado de UBS. Fue entonces cuando Orcel optó por demandar a Santander, al que reclamaba inicialmente su incorporación al cargo para el que fue solicitado, consejero delegado, o una indemnización de 112 millones de euros, cantidad que sigue exigiendo judicialmente.

Mientras tanto, Banco Santander mantiene su posición: no existía un contrato tal y como defiende el italiano, sino tan solo una carta-oferta que no llegó a materializarse. La entidad que preside Ana Botín señala que aún existían flecos sin cerrar, pues estaba pendiente la negociación de la retribución final y estaba todo sujeto, además, a su aprobación por la junta general de accionistas.

En el lado contrario se encuentra la defensa de Orcel que, tal y como señalaba en la demanda, considera que una carta en la que se establecía su remuneración supone un contrato vinculante.

Conversaciones grabadas

Algunas fuentes conocedoras de este caso se reafirman en el hecho de que ambas partes mantienen sus posturas, incluso aún con más firmeza y sin visos de llegar a un acuerdo previo, a raíz de las grabaciones realizadas por Orcel de conversaciones telefónicas privadas con Ana Botín, y que han sido hechas públicas. Según el banco, Orcel realizó dichas grabaciones sin consentimiento ni conocimiento de sus interlocutores, lo que consideran «una práctica de dudosa calidad ética y moral para alguien que pretendía desempeñar el puesto de consejero delegado de Banco Santander».

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