Economía

Trump estudia aranceles a España si aprueba la tasa Google

Trump estudia aranceles a España si aprueba la tasa Google

El Congreso de los Diputados inicia este miércoles la tramitación del impuesto digital

Estados Unidos ya estudia la posibilidad de aprobar aranceles a las exportaciones a su territorio de aquellos países que consideren aprobar una tasa a los servicios digitales, la llamada tasa Google. Así lo ha anunciado la Administración del presidente Donald Trump, lo que deja en el punto de mira a España, que precisamente este miércoles arranca la tramitación del impuesto en el Congreso de los Diputados.

El Gobierno aprobó el proyecto de ley de impuesto a los servicios digitales en la anterior legislatura, pero al disolver las Cortes para convocar elecciones, decayó su tramitación. Por ello volvió a aprobarlo hace unas semanas. En el Ministerio de Hacienda no planean alterar los planes sobre la aprobación de la tasa Google. Si bien la idea de la tasa fue del exministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que la planteó en 2018 para pagar las pensiones, el PP apoya aprobarla cuando haya un acuerdo internacional para no penalizar a la inversión extranjera. Algo parecido ocurre con Vox y Ciudadanos, que también se oponen a aprobar de forma unilateral el tributo.

Pero la amenaza de Estados Unidos va más allá de España. En la propuesta de impuestos que hizo la Comisión Europea la semana pasada para nutrir una futura ampliación del presupuesto comunitario, se cuenta un impuesto a las tecnológicas. La tasa Google es una vieja idea internacional para poner coto a la ingeniería fiscal de las grandes tecnológicas, todas norteamericanas, con Google, Amazon, Facebook y Apple a la cabeza. Un pulso geopolítico que enfrenta a Europa con Estados Unidos, pero también a países continentales entre sí.

La Administración Trump ha anunciado que abrirá una investigación sobre los países que estudian aprobar impuestos similares. Junto a España, la propia Unión Europea, Italia, India, Austria, Brasil, República Checa o Reino Unido están en la lista de países a los que investiga el departamento de Comercio de Estados Unidos por plantear impuestos similares. En el último Foro de Davos, sin ir más lejos, el Gobierno norteamericano amenazó a Reino Unido con imponer aranceles a la compra de coches británicos si aprobaba el impuesto. En esta misma cumbre, Francia congeló su proyecto de impuesto ante las presiones de Estados Unidos.

Hacienda planeaba dejar para el último trimestre el cobro de la tasa Google, con la que planea recaudar, a partir del año que viene, 968 millones de euros. Es decir, para este año no ingresaría apenas y tendría una función de presión política a la UE y a la OCDE, que se comprometió a que hubiera una tasa internacional este año pero lo ha vuelto a aplazar por enésima vez ante la crisis del coronavirus.

Pulso entre países

La propia Comisión Europea se planteó, en la anterior legislatura, tener un impuesto continental digital creado, pero la oposición de Irlanda -que acoge la sede europea de varias de las grandes tecnológicas-, Suecia, Finlandia y Dinamarca, además del cada vez más tibio apoyo de Alemania -que en su momento defendió con Francia, España, Italia y Reino Unido una tasa europea-, terminaron de enterrar el proyecto. Un viejo plan que ahora ha resucitado para dotar de más recursos al presupuesto comunitario en la lucha contra la crisis del coronavirus.

La Cámara de Comercio de EE.UU. en España ya pidió en una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hace un mes que paralizara la tasa Google. La idea del Ejecutivo es adaptar el tributo si hay finalmente un acuerdo internacional.

El impuesto, con un tipo del 3%, gravará servicios digitales de publicidad online, los de intermediación que permitan localizar a otros usuarios e interactuar con ellos y los de transmisión de los datos recopilados de usuarios. Según el proyecto de Hacienda, afectará a las multinacionales que facturen más de 750 millones de euros en todo el mundo y más de tres en España, lo que excluye a empresas como Cabify, Mercadona o Inditex pero sí a Uber o Telefónica.