Economía

«Prohibir los despidos es una medida a todas luces absurda»

«Prohibir los despidos es una medida a todas luces absurda»

El economista advierte de la dificultad que tendrá volver a poner en marcha la actividad

Juergen B. Donges, catedrático emérito de la Universidad de Colonia, ha sido asesor del Gobierno federal alemán para promover la reforma del sector público y ha presidido el Consejo de Expertos Económicos, conocido popularmente como los Cinco Sabios. Buen conocedor de la economía española, observa con inquietud algunas de las medidas tomadas hasta ahora por el gobierno de Madrid.

-La economía española está totalmente paralizada. ¿Conoce usted algún precedente comparable a esta situación?

-En Italia el gobierno ha hecho lo mismo, incluso quizá de forma más radical. El hecho es que, una vez paralizada la economía, va costar mucho trabajo ponerla de nuevo en marcha.

-Alemania, que no ha paralizado en la misma medida su economía, calcula una pérdida del 2,8% de PIB. ¿Qué consecuencias puede tener para la economía española esta parálisis?

Las previsiones de crecimiento para Alemania dan por seguro una notable recesión en el primer semestre. Lo que ocurra después dependerá de la evolución del Covid-19, imposible de predecir. Si se lograra frenar la epidemia hasta el verano, podría iniciarse paulatinamente la recuperación, en caso contrario se produciría un verdadero desplome y un fuerte aumento del paro. En ambos escenarios, la economía española se vería afectada, dada la estrecha vinculación entre ambas.

¿Habrá sectores que se verán más afectados que otros?

-Sin duda, el sector manufacturero y el turismo.

-Una de las medidas que ha tomado el gobierno español es decretar una prohibición de despidos de empleados durante la crisis. ¿Cómo valora usted esa medida?

-Una medida que dispone que hay que mantener gastos sin ingresos es a todas luces absurda. Pavimenta el camino hacia innumerables quiebras de empresas, y entonces sí que muchos trabajadores van al paro. En Alemania aplicamos una fórmula más apropiada: incentivar a las empresas a que no despidan, reduciendo la jornada laboral y asumiendo por parte del Estado (Agencia Federal de Tabajo) el pago del 60% del salario. Esto ha funcionado muy bien en la crisis financiero-económica de hace diez años, y así será ahora.

-¿Considera que los programas de ayudas anunciados por los gobiernos europeos, concretamente el español, son suficientes?

-Van en la dirección adecuada, salvo la de prohibir despidos. Lo fundamental es la provisión de liquidez a empresas y autónomos, con el fin de evitar efectos letales sobre el sector bancario si aumentara la morosidad crediticia. También es importante que el BCE proporcione mucha liquidez al sistema financiero y esté dispuesto a controlar la prima de riesgo sobre bonos estatales comprando más activos del Tesoro.

-¿Hay alguna medida económica que no se haya puesto en práctica y que usted consideraría positiva?

-Algunos expertos proponen participaciones estatales en empresas particularmente afectadas. Pero sólo de una forma transitoria. El riesgo es que una nacionalización parcial y temporal se convierta en una total y permanente. En el gobierno español hay ministros que, con su ideología, piensan así.

-Empresas como Adidas o H&M en Alemania han anunciado que dejan de pagar el alquiler de los inmuebles que ocupan. ¿Cómo valora usted esa decisión?

Alemania tendría que haber aclarado que se trata de proteger temporalmente al ciudadano que vive en alquiler y al pequeño comerciante que ha alquilado un local para su negocio. Lo que quieren hacer las grandes empresas, que por cierto han cosechado abultados beneficios en el ejercicio anterior, es legal pero no de recibo y les va a ocasionar un notable coste reputacional. Creo que al final van a rectificar.

-¿Algún consejo que, dada su experiencia, los gobiernos europeos deban tener en cuenta?.

-En una situación excepcional está justificado aplicar medidas excepcionales. Pero una vez superada la crisis, los gobiernos tienen que volver a una política económica de estabilidad.