Economía

Mollà propone un índice de precios y el campo le responde pidiendo dinero

Mollà propone un índice de precios y el campo le responde pidiendo dinero

La paradoja es la siguiente. El campo salió a la calle para protestar masivamente el viernes pasado en Valencia, reclamando a las administraciones apoyo real a la agricultura y la ganadería valencianas, más allá de buenas palabras. Lo cierto es que en la tractorada estuvieron presentes todos los partidos políticos, a los que sin embargo se ha criticado por su inacción a la hora de la verdad. Y, además, la Conselleria de Agricultura se apresuró a convocar este lunes a todo el sector para escuchar sus reivindicaciones. ¿El resultado? Una consellera felicitando a las asociaciones por el «éxito» de una protesta que ha logrado «situar el problema en la agenda pública»... y unas organizaciones valorando el gesto de la reunión, pero poco más.

Y eso que tras el encuentro -en el que estuvieron AVA-Asaja, Asaja Alicante, Fepac-Asaja Castelló, CCPV-COAG, Fecoreva, la Unió, UPA-PV, FECOAV y del Comité de Gestión de Cítricos-, la consellera de Agricultura, Mireia Mollà, prometió trabajar en un «índice de precios». Si bien el Gobierno autonómico no tiene competencias para fijar por ley unos precios mínimos para pagar al agricultor y evitar la venta a pérdidas, Mollà insistió en que este índice de precios orientativo servirá al menos para dar «objetividad, oficialidad y transparencia» a los precios de producción. De esta forma, conociéndose los costes de producción de cada cultivo, se podrán esgrimir datos objetivos a la hora por ejemplo de justificar ante la Unión Europea la aplicación de una cláusula de salvaguarda tras el hundimiento de los precios de un determinado cultivo (como ocurrió con la naranja).

Sin embargo, las principales organizaciones agrarias mostraron su escepticismo ante las promesas de la consellera. El presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores, Cristóbal Aguado, fue muy tajante tras la reunión con Mollà:«Valoramos el gesto de recibirnos, pero tras cinco años de Gobierno del Botànic, la promesa de ayudarnos no es seria». «Falta presupuesto», insistió.

Y en esta línea se manifestó también el secretario general de La Unió de Llauradors, Carles Peris, quien afirmó salir «decepcionado» del encuentro. «El mensaje de la Conselleria es lo que dice el sector, pero la política agraria del Consell está estancada y necesitamos soluciones reales», señaló. Peris demandó «políticas de proximidad», esto es, que la Conselleria se centre en los ámbitos en los que tenga competencia. «Soluciones reales» con líneas de ayudas concretas», subrayó Peris.

También él apunta al problema del presupuesto insuficiente con el que cuenta la Conselleria. «Necesitamos un presupuesto más 'agrarista'», es decir, no tan volcado en la parte medioambiental. En este punto, la promesa de Mollà pasa por una «revisión de los impuestos medioambientales», por una «política fiscal compensatoria» para el sector agrícola y ganadero.

Pero, a falta de conocer en qué puede esto concretarse finalmente, las asociaciones agrarias ponen el dedo en la llaga: ¿Qué hay del lobby valenciano en Bruselas? ¿Dónde está el dinero para aplicar la ley de Estructuras Agrarias...?