Economía

Los ayuntamientos quieren invertir sus ahorros en medidas sociales y fiscales tras el golpe del virus

Los ayuntamientos quieren invertir sus ahorros en medidas sociales y fiscales tras el golpe del virus

Varios alcaldes ya saben cómo gastarán el remanente si finalmente Moncloa les autoriza

La batalla por los ahorros de los municipios no ha acabado, pese a que el Gobierno se comprometió a tumbar la regla de gasto. Todavía quedan matices por resolver que pueden dar lugar a batalla política, especialmente de cara a la aprobación de los Presupuestos. No obstante, algunos alcaldes ya tienen en mente cómo invertir ese dinero.

Si termina el año sin que se lleve a cabo la suspensión de la regla de gasto prometida por Moncloa, 462 millones de euros de la capital irán a amortizar deuda anticipada y pagar intereses. Es decir, 462 millones para los bancos en vez de para partidas que ayuden a combatir la pandemia, como tiene planeado el Gobierno municipal que dirige José Luis Martínez-Almeida. «Podrían servir para dar una respuesta más rápida, más contundente y aún más eficaz, desde el Ayuntamiento, a las necesidades económicas y sociales que están surgiendo con motivo de la pandemia», indican a ABC desde el consistorio madrileño.

El objetivo primordial de dicho ayuntamiento es que esa cantidad sirva para financiar los Acuerdos de la Villa, las 352 medidas para relanzar la ciudad que fueron suscritas por unanimidad en un pleno extraordinario e inédito por el contexto político, las formas y el fondo de las cuestiones pactadas. En concreto, el gobierno municipal planea «aumentar las rebajas fiscales», unas bonificaciones que ya se han puesto en marcha para aligerar las facturas de los comerciantes y hosteleros afectados; «incrementar las ayudas a la cultura», un sector en el que ya ha habido que lamentar cierres irreversibles; «colaborar con nuevo personal en materia sanitaria», donde Madrid Salud se ha implicado en la realización de test al personal esencial de la ciudad; y «reforzar la red de servicios sociales», que ahora da alimento a 82.000 familias y soporte a una oleada nuevos hogares vulnerables.

Mejorar la atención social, desarrollar actividades formativas para parados, trabajadores y empresarios y ayudar a que los registros de la pandemia mejoren. Esos son los tres grandes objetivos que, por su parte, perseguirá el alcalde de Málaga, el popular Francisco de la Torre. Confía en que la cantidad que se le permita invertir no baje de los 30 millones. Y si la atención social la ve importante en un momento de creciente crisis económica, no lo será menos la formación («especialmente en transformación digital»), siempre uno de los ejes de su política municipal.

Sin tener competencias sanitarias, el regidor malacitano también es firme convencido de la necesidad de colaborar como sea en alejar la pandemia. Para ello, no descarta la compra de test rápidos o la realización de campañas para fomentar la descarga de Radar Covid. «Nos gustaría estar hablando de invertir en promoción turística, pero eso es incompatible con los actuales números sanitarios», afirma. De la Torre.

La otra batalla

Desde Reus (Tarragona), el gobierno municipal encabezado por Carles Pellicer (PDECat), admite que no tiene claro si empleará el remanente para «amortizar la deuda, invertir o destinar los recursos para nuevos planes económicos o sociales». Eso sí, avisa de que seguirá trabajando con las principales alcaldías españolas para conseguir recursos suficientes a fondo perdido para que los municipios puedan afrontar el gasto generado tras la llegada del coronavirus.

Estos recursos beneficiarían, también y entre otras, a ciudades como Zaragoza o Lérida, donde no presentan remanente de años anteriores, pero cuyos ayuntamientos también han tenido que afrontar gastos adicionales durante la pandemia.

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