Economía

La nueva normalidad derriba los límites del coworking

La nueva normalidad derriba los límites del coworking

La oficina flexible deja de ser un espacio solo para startup o autónomos y se erige en alternativa para todo tipo de empresas

La crisis del Covid ha dejado durante meses oficinas vacías y una nueva normalidad donde los espacios de trabajo registran una menor ocupación para poder mantener la distancia de seguridad entre trabajadores. Una situación que ha empujado a muchas empresas a alquilar instalaciones de coworking que garantizan espacios adaptados para el teletrabajo.

El último informe del «Global Coworking Survey» estimaba en 2,2 millones el número de personas que en 2019 ya hacían uso de estos espacios en todo el mundo y constataba un cambio de tendencia: pasan de ser espacios para autónomos o startups para convertirse en sedes centrales de empresas, de delegaciones o departamentos de innovación abierta.

Algo que conoce bien Rafael de Ramón, CEO de Utopicus que, con 50.000 metros cuadrados, es líder de espacios flex en nuestro país, que ofrecen servicios premium y se sitúan en edificios emblemáticos con cuidada arquitectura. «Somos propulsores del teletrabajo, está en nuestro ADN y aunque la pandemia lo ha convertido en necesidad, es indudable que forma ya parte del futuro», señala de Ramón, para quien es importante que la nueva ley de teletrabajo que impulsa el Gobierno garantice un buen acuerdo entre empleadores y trabajadores que «no ponga en riesgo la implantación del teletrabajo». Para ello Utopicus -que forma parte de una alianza de empresas- presentará su posicionamiento y soluciones ante algunos de los puntos de fricción surgidos del anteproyecto de ley.

Minimizar riesgos

Este experto puntualiza que «son necesarios espacios donde trabajar con calidad. En los que se tenga en cuenta la ergonomía, la luz, unos metros mínimos, una buena conectividad... y eso es algo que no se puede garantizar en el domicilio». Por ello insiste en que los espacios flexibles son una buena solución: «Estamos notando una demanda enorme de medianas y grandes empresas que quieren flexibilizar sus puestos de trabajo, pero estamos todos a la espera de cómo se legisle».

Estos espacios presentan ventajas para las empresas como un abaratamiento de los gastos fijos, un contrato de arrendamiento mensual, así como la inmediatez del alquiler. Aspectos que, señalan los expertos, les permitirá minimizar riesgos y tomar decisiones con mayor rapidez, en especial en los escenarios futuros que se vislumbran.

Ana Zavala, directora nacional de Workthere, la plataforma de Savills Aguirre Newman que centraliza la demanda para búsqueda de espacio flexibles, señala que «el último sondeo de Workthere a nivel global para evaluar la situación del mercado de oficinas flexibles frente a la Covid-19 confirma que las demandas aumentaron un 40% respecto al mes anterior. Notamos ya la reactivación pero aún es pronto», y puntualiza que «dependerá de la evolución de la demanda. La duración de la situación sigue indeterminada y la capacidad de recuperación de la actividad empresarial está ligada tanto a esa duración como al efecto de las medidas de ayuda al tejido empresarial. Las oficinas flexibles son una alternativa muy interesante ya que puede facilitar la ejecución de planes de contingencia a corto y medio plazo de manera muy rápida, con las medidas sanitarias necesarias perfectamente organizadas por los operadores».

Zavala señala que el sector prevé que acogerán a parte de las plantillas para mantener el distanciamiento social en las empresas. «La demanda empieza a pedir oficinas flexibles fuera de las zonas urbanas para evitar que sus empleados tengan que utilizar transporte público y minimizar así riesgos. Es una de las tendencias que estamos viendo en Europa con un incremento en periferia, más cerca de zonas residenciales».