Economía

La Autoridad Bancaria alerta de que la morosidad puede dispararse a niveles de la última crisis

La Autoridad Bancaria alerta de que la morosidad puede dispararse a niveles de la última crisis

La EBA advierte de que se deteriorará la calidad de los activos e insta a no relajar la evaluación en la concesión de crédito

Con la crisis el Covid-19 aún en punto de ebullición, la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) ha lanzado un mensaje de tranquilidad -aunque con matices- sobre el devenir del sector. La institución ha presentado hoy su informe preliminar sobre el impacto del coronavirus en el sector y la conclusión, a grandes rasgos, es positiva. Las grandes advertencias: que las autoridades de cada país actúen cuanto antes ante los problemas de los bancos más débiles y que la morosidad puede dispararse a los niveles de la última crisis.

Pese a que no se trata de un estudio por entidades ni países concretos, la EBA resalta en su documento que los bancos europeos supervisados llegan con más músculo a esta situación: los niveles de capital y liquidez han mejorado respecto a otras crisis y concluye que las entidades afrontan este panorama tan incierto en mejor momento que antes de la gran recesión de 2008. Así, el informe pone de manifiesto que el ratio de solvencia CET1 ha pasado del 9% en 2009 hasta el 15% a cierre del último ejercicio; y respecto al ratio de liquidez LCR -cuyo coeficiente de cobertura mínimo exigido por la EBA para los bancos con presencia internacional es del 100%-, este se sitúa en el 150%, bastante por encima de lo que se reclama en la normativa.

Sin embargo, no todo son buenas noticias. La institución, aunque celebra la fortaleza del sector en estos tiempos, advierte de que el Covid-19 tendrá un impacto negativo significativo en la calidad de los activos de cada banco, aunque todo irá en función al grado de exposición que tenga cada entidad a cada tipo de activo. En este sentido, como ya prevén también los expertos, aumentarán los créditos morosos, «que pueden alcanzar niveles similares a los registrados a raíz de la crisis de la deuda soberana».

En estos momentos, en España la tasa de morosidad se encuentra en el entorno del 4,8%, según cifras del Banco de España. Un porcentaje reducido en comparación a la etapa de la crisis de deuda, cuando cerró 2013 en una morosidad del 13,6%. La tranquilidad a este respecto ahora es relativa, habiendo terminado el mes de marzo con 57.340 millones de euros en créditos dudosos. La EBA, así las cosas, considera que los bancos cuentan con suficiente capital para hacer frente a futuros impagos, que se espera que se incrementen en el medio plazo. Y a todo ello cabe añadir que la institución estima que los avales estatales que se vienen concediendo para otorgar crédito suponen también un colchón para evitar que el problema vaya a más.

Vigilar las debilidades

Este se trata del panorama general en un informe preliminar, pero la Autoridad Bancaria no pierde el ojo sobre las entidades concretas. Aunque sin nombres, la EBA hace un llamamiento a los supervisores de cada país: «Las autoridades competentes deben abordar rápidamente cualquier debilidad idiosincrática que pueda verse exacerbada por la crisis actual». Se refieren a que vigilen de cerca aquellas entidades que pueden presentar mayores debilidades en términos de solvencia o liquidez porque así venían de antes de la crisis o por estar expuestos a sectores más dañados. Como posible solución, tal como han indicado en un briefing técnico con medios, está la posibilidad de abordar las tan mencionadas fusiones de entidades.

Todo ello también sin perder de vista la rentabilidad bancaria, que no termina de despegar. De hecho, el Banco de España ya ha alertado a las entidades nacionales en varias ocasiones de que tienen que diversificar sus fuentes de ingresos para no depender tanto del margen de intereses. La EBA se suma a la advertencia de una reducida rentabilidad, que espera que persista en el tiempo ante el mantenimiento de los márgenes a consecuencia de la política monetaria de estímulos del Banco Central Europeo.