Economía

El estado de alarma sume en el caos al sector de la construcción

El estado de alarma sume en el caos al sector de la construcción

La industria, que entró en recesión en 2019, pide «flexibilidad» al ejecutar las obras

Comercios, restaurantes y oficinas han quedado desiertos por la crisis sanitaria desatada por el Covid-19. Pero no las obras. El decreto que estableció el estado de alarma en España para frenar la pandemia, publicado hace ya casi dos semanas, no hace una referencia explícita a la construcción, por lo que el sector ha intentado desempeñar su actividad habitual en unas condiciones nada habituales. Es por ello que las patronales de la industria se están movilizando en las últimas horas para reclamar al Gobierno medidas que faciliten el funcionamiento de un sector que emplea a más de 1,26 millones de personas.

La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) considera que estas acciones pasan por facilitar la liquidez en el sector y, sobre todo, flexibilizar los contratos que mantienen las empresas del sector con entidades tanto públicas como privadas. En opinión de la organización, la situación actual deriva de una «fuerza mayor» que debería permitir paralizar o retrasar las obras sin penalizaciones.

Esta consideración de «fuerza mayor» también permitiría, según explican desde la CNC, que las empresas que lo deseasen pudieran aplicar un ERTE en su plantilla mientras se detenga la actividad. «Queremos continuar las obras, pero ahora mismo existe mucha confusión en el sector y las empresas no pueden desarrollar de forma correcta su trabajo», explica en declaraciones a este periódico el presidente de la CNC, Juan Lazcano.

Nuevo escenario

El máximo responsable de la Confederación abunda en este asunto explicando que «cada obra es un mundo» y que, mientras en unas la actividad se está desarrollando con relativa normalidad, en otras «no llegan materiales, hay dificultades de traslado o menos trabajadores». La organización ha reclamado al Gobierno que se pronuncie sobre este asunto, como ya hicieron otras organizaciones hace dos semanas. Sin embargo, por el momento el Ejecutivo no ha respondido de forma directa a estas peticiones. Además de los constructores, los promotores y los fabricantes de cemento también han apoyado mantener la actividad si se dan una serie de condiciones.

Pero no todas las organizaciones del sector tienen esta voluntad. Distintas asociaciones de arquitectos, ingenieros e incluso aparejadores han reclamado en las últimas horas que se paralicen las obras por el riesgo sanitario que conllevan. También sindicatos y patronales regionales han mostrado sus dudas respecto a continuar con los trabajos actuales. Incluso administraciones como Cataluña o la Comunidad de Madrid, donde Isabel Díaz Ayuso ha reclamado que los trabajos que no sean «estrictamente necesarias se den una tregua».

La pandemia ha dividido por tanto a un sector que entró en recesión a finales de 2019, algo que no ocurría desde 2014. En principio, el previsible endurecimiento del estado de alarma sacará al sector de este particular limbo en el que no recibe incentivos pese a seguir operativo, ya que la orden ministerial que prepara el Ejecutivo no engloba a la construcción como una de las 51 actividades «imprescindibles» para la economía.