Economía

El Elíseo mantiene su pulso con los sindicatos por las jubilaciones

El Elíseo mantiene su pulso con los sindicatos por las jubilaciones

Tras el éxito de la huelga (que continúa) y de las manifestaciones del jueves el pulso entre Gobierno y sindicatos se mantiene en el conflicto por la reforma de la jubilación, emblema del mandato del presidente Emmanuel Macron. Pero también hay matices.

El más importante lo ha hecho el primer ministro en una alocución desde su residencia. Edouard Philippe ratificó que mantiene su reforma que "implica la desaparición de los regímenes especiales". Pero mostró su "disposición total" a "transiciones progresivas".

Esto es, a negociar qué generación es la primera que se jubilará con las nuevas reglas. La semana pasada descartó la "claúsula del abuelo", es decir que se aplique sólo a los que empiezan su vida laboral. Eso supondría aplazarla 40 años. Pero entonces y hoy descartó actuar "con brutalidad". En principio el sistema universal por puntos entraría en vigor en 2025. Pero ahí hay margen para negociar. Singularmente, en el ferrocarril y en el transporte público de París a cuyos trabajadores se refería en concreto el primer ministro.

Otra novedad, Philippe anunció que el miércoles presentará su proyecto íntegro y no sólo las líneas maestras. Está claro que la cosa no está para hacer durar el suspense.

Antes, el lunes, la ministra de Solidaridad y Sanidad, Agnès Buzyn, y el alto comisario para la reforma, Jean Paul Delevoye, celebrarán la última ronda de contactos con las organizaciones patronales y sindicales. Acto seguido, Delevoye, el veterano político dedicado full time a hablar con los interlocutores sociales, entregará su infome final.

Los sindicatos, antes de que hablara el primer ministro, ya habían anunciado sus planes para la semana que viene. El martes, nueva jornada de lucha interprofesional y de manifestaciones. El éxito del jueves (1.5 millones según la CGT, 806.000, según Interior) les ha dado impulso.

Aunque la huelga sólo está convocada hasta el lunes, es evidente que va a continuar en los primeros días de la semana que viene. Hoy viernes, Francia siguió casi sin trenes (un 10% de alta velocidad) y París, casi sin metro (10 líneas cerradas). Misma tónica cabe esperar durante el fin de semana.

Los efectos han sido siderales. Por la mañana, 300 kilómetros de atascos en los alrededores de París. A la hora de enviar esta crónica (18:15), 580 km, según la web Sytadin, el medidor usado por todos los medios franceses. El jueves, al contrario, hubo menos tráfico que en un día laborable. Ayer, caos.

En el lado sindical, también hay matices. Los maestros y profesores apenas faltaron al trabajo hoy viernes cuando el día anterior hizo huelga la mitad de la plantilla. A ellos se dirigió ayer el primer ministro: "La revalorización progresiva de su salario hará que su pensión no disminuya". Separar este colectivo, numeroso y muy sindicado, del núcleo duro de la huelga es esencial para el Gobierno. En el otro lado, se intenta sumarlos en las jornadas de lucha.

Otro detalle interesante es que el sindicato de cuadros no se ha sumado al llamamiento de manifestaciones del martes. Siguen apoyando la huelga pero prefieren esperar a ver el proyecto del Gobierno para decidir. Conviene recordar que el sindicato más moderado y más votado en las elecciones sindicales (CFDT) no apoya la huelga aunque sí su sección de ferroviarios.

Es significativo también que los sindicatos se hayan desmarcado de la convocatoria de los chalecos amarillos. Estos se manifiestan el sábado en París en el primer aniversario de sus jornadas más secundadas y violentas. Un especialista en cuestiones de seguridad predecía en Le Parisien: "Esto está que arde, va a haber rock and roll". Los sindicatos saben que sus militantes están movilizados y no necesitan ni quieren verse implicado en la bronca.