Economía

El Banco de España abronca a los gobiernos por ignorar el problema de la temporalidad laboral

El Banco de España abronca a los gobiernos por ignorar el problema de la temporalidad laboral

El gobernador incidió en que retirar los estímulos fiscales demasiado pronto puede suponer un problema

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, lleva unas semanas muy intensas lanzando mensajes sobre cómo debería ser la recuperación económica. La semana pasada lo hizo en la Comisión de Reconstrucción del Congreso de los Diputados; ayer, con el informe anual de la institución; y hoy en un webinar del Consejo General de Economistas.

El dirigente del organismo supervisor ha resumido los puntos clave del informe publicado en el día de ayer y ha incidido en un aspecto clave: fomentar el empleo. El 77,2% de los asalariados que han perdido su trabajo desde que arrancó la crisis eran temporales. En este sentido, De Cos ha tirado de las orejas a los diferentes gobiernos: «Lo que no puede ser es que tengamos el problema de la temporalidad identificado durante décadas y no tomemos decisiones». Un dardo más a la clase política.

Durante su intervención ha hecho también hincapié en medidas para el mercado laboral, para lograr eliminar esa dualidad y favorecer la recuperación del empleo. Igual que figuraba en el informe de ayer, el gobernador propone una revisión del sistema de contratos con una indemnización por despido creciente en el tiempo, similar al «contrato único». Y pone sobre la mesa la posibilidad de implantar la llamada «mochila austriaca». Se trata de sustituir total o parcialmente la indemnización por despido por una «hucha» donde el trabajador guarda las aportaciones que hace la empresa por él (del 1,53% sobre el salario bruto) y se las puede llevar si cambia de empresa.

Asimismo, De Cos también se ha referido a las medidas en vigor puestas en marcha por el Gobierno. La facilitación de los ERTE y los avales públicos del Instituto de Crédito Oficial (ICO). «Retirar los estímulos fiscales puestos en marcha con demasiada anticipación puede ser un problema», ha explicado, al tiempo que añadía que «hay que seguir apoyando a la economía».

Relacionado con ese apoyo, el gobernador puso en valor los ERTE e hizo un llamamiento a hacerlos compatibles con la «flexibilidad laboral» de las empresas, para que estas puedan hacer los «ajustes necesarios» a causa de la crisis. En otras palabras, facilitar que las compañías puedan adaptar sus plantillas a las circunstancias.

Consolidación fiscal

Esto en el corto plazo. De cara al medio-largo plazo su recomendación es empezar ya a diseñar la estrategia de «consolidación fiscal» para cuando lo peor haya pasado. Todo para reducir el déficit y evitar que la deuda escale a niveles no vistos en un siglo. Así las cosas, en esa estrategia recalcó que las opciones son limitadas: reducir gastos, aumentar impuestos o una combinacón de ambos. Pese a todo, rechazó pronunciarse oficialmente sobre cómo debe articularse el plan de futuro.

Las pensiones son otro de las asuntos que han centrado su intervención. Preguntado sobre la posibilidad de aumentar los impuestos para pagar las jubilaciones, el gobernador no entró en ese debate. «La cuestión de las pensiones hay que incorporarla dentro del conjunto del análisis y valoración que hacemos sobre el gasto público y la financiación de ese gasto vía impuestos. Lo que tenemos claro es que las finanzas públicas deben ser sostenibles y, por tanto, habrá que ir reduciéndolo; una vez los efectos de la pandemia se hayan disipado y haya un crecimiento robusto, habrá que hacer un programa de consolidación fiscal», ha abundado. Sin olvidarse tampoco de recordar medidas puestas ya en marcha en otros países como ligar la esperanza de vida a la pensión o la edad de jubilación, el llamado factor de sosteniblidad.

También se refirió a la actuación de los supervisores de cara a futuro. Los escenarios de recuperación económica todavía son inciertos, pero para el gobernador del Banco de España hay que estar vigilantes de posibles efectos de los distntos escenarios y «estar dispuestos a actuar», en referencia a su propia institución y el Banco Central Europeo (BCE).