Economía

Cataluña es la región con más tributos y mayor presión fiscal a las rentas bajas

Cataluña es la región con más tributos y mayor presión fiscal a las rentas bajas

La reforma de la financiación autonómica se antoja difícil de aprobar ante el enfrentamiento entre las comunidades y la ministra de Hacienda

Las comunidades autónomas tienen las cartas marcadas de cara a la futura reforma de la financiación autonómica. Tras años de demora de un modelo que caducó en 2014, todas conocen sus posturas y saben cómo van a jugar. Mientras Madrid acudirá como unas de las regiones con impuestos más bajos, Cataluña no deja claro si participará en la reforma, como muestra la ausencia del vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Pero si lo hace, acudirá reclamando más financiación y como la comunidad con más impuestos y mayor presión fiscal a las rentas medias y bajas.

Ante el estallido del «procés», Cataluña ha sido la única comunidad que no ha bajado su IRPF en la última década, ni siquiera cuando el Estado lo hizo –tras haberlo subido unos años antes– con la reforma fiscal del Gobierno de Mariano Rajoy de 2015. Pese a que en 2013 el exvicepresidente Oriol Junqueras señaló que lo primero que aprobaría en una Cataluña independiente sería una bajada del IRPF y del IVA, y que en 2015 Junts Pel Sí prometió en su programa reducir el impuesto a la Renta, sobre todo a los ingresos más bajos, la Generalitat no ha hecho nada por cambiar esto.

La región es la que tiene un mayor número de impuestos propios de toda España, con 18, a lo que se añadirá un nuevo impuesto verde si se aprueban los Presupuestos de 2020, que también bajarán el IRPFa aquellos que ganan menos de 12.450 euros y sube el IRPF a las de más de 90.000. Asimismo, eleva Sucesiones a aquellos herederos con un patrimonio mayor de 500.000 euros.

De cara a la reforma de la financiación autonómica, la intención del Ministerio de Hacienda es armonizar impuestos como Sucesiones y Patrimonio, subiéndolos en regiones como Madrid, así como recortar las distancias en financiación autonómica entre regiones.

«No puede haber diferencias de 700 euros por habitante», señaló la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, a la salida del último Consejo de Política Fiscal y Financiera. La que hay entre la que tiene mayor financiación por habitante ajustado –Cantabria, con 2.971 euros en 2017– y la que menos –Comunidad Valenciana, con 2.330 euros–. La reforma, en sus palabras, se hará «en esta legislatura».

Para ello, la propia Montero defendió hace años como consejera de Hacienda de Andalucía que las regiones necesitaban aumentar sus recursos en 16.000 millones de euros. Las regiones con una financiación por debajo de la media, según los últimos datos definitivos de 2017, son Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha y Galicia.

Sin embargo, la reforma de la financiación autonómica se antoja difícil de aprobar ante el enfrentamiento entre las comunidades y la ministra de Hacienda en el último Consejo de Política Fiscal, con especial fuerza entre las del PP, que rechazan la armonización y han hecho gala de las bajadas de impuestos –como en Madrid– en los últimos años. Con el PSOE gobernando siete comunidades y el PP otras cinco, el acuerdo que posibilitará una mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados debería contar con el pacto de ambos partidos, lo que se antoja complicado.

Esto no es imprescindible y, de hecho, el último modelo de financiación que se aprobó en 2009 impulsado por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero se aprobó en el parlamento con un solo voto de diferencia y disparidad entre las regiones, pero con la exigua mayoría que cuenta ahora el Ejecutivo de Sánchez, parece complicada otra posibilidad.