Economía

Caso Bankia: recta final para la macrocausa de la crisis financiera

Caso Bankia: recta final para la macrocausa de la crisis financiera

La sentencia está al caer y en la entidad confían en un fallo absolutorio

Un toque de campana que todavía sigue repicando. Suena incluso en la cárcel de Soto del Real, donde cumple condena Rodrigo Rato por las tarjetas «black». El caso Bankia afronta su recta final tras ocho años de macrocausa; el gran procedimiento de la crisis financiera está cerca de terminar –en primera instancia–. La sentencia, según fuentes jurídicas, está al caer, y llegará poco tiempo después de que Bankia y Caixabank hayan cerrado su fusión.

Julio de 2011. Rato, entonces presidente de la entidad, sacudía la campana en la Bolsa. El banco salía al parqué para cumplir los requisitos de capital. Marzo de 2012: Bankia presenta sus cuentas del año anterior con un beneficio de 309 millones. Dos meses después, ya sin el ex director gerente del FMI al frente, Bankia reformula sus cuentas y saca a la luz 2.979 millones en pérdidas. El rescate está servido; cayeron más de 22.000 millones públicos –24.000 millones tras integrar BMN–. Empezó el calvario judicial.

Ocho años entre instrucción, juicio y elaboración de la sentencia para dilucidar si hubo estafa a los inversores y falsedad contable. 31 personas físicas acusadas y otras tres jurídicas han pasado por el banquillo de la Audiencia Nacional. Rato, como máximo ejecutivo, se lleva la peor parte: la Fiscalía pide para él ocho años y medio de prisión. José Manuel Fernández Norniella, entonces consejero ejecutivo, suma una petición de seis años de cárcel, y el exvicepresidente José Luis Olivas, cinco años. Entre las personas jurídicas imputadas están Bankia como responsable civil subsidiario, su matriz BFA y Deloitte, el auditor. De este último, encarnado en la figura de Francisco Celma, auditor, también imputado a título personal.

La sentencia está a punto y, más allá de los nombres de los administradores de aquel momento, la vista se fija sobre cómo impactará esto en Bankia. La entidad está tranquila y defiende que no hubo ni estafa ni falsedad, al tiempo que señala que el impacto sobre el banco sería limitado en caso de condena. «Se han devuelto casi 1.900 millones a más de 225.000 cuentas de inversores minoristas», explican. Ahora pueden ser condenados como responsables civiles, lo que conllevaría un mayor desembolso.

Fuentes financieras apuntan a que en el banco antes sí podía haber cierto miedo al daño reputacional, pero ahora creen que de la forma de gestión de aquella época no queda nada. Aún así cuando el caso termine en el Supremo, la marca Bankia ya ni siquiera existirá tras su absorción por Caixabank. El fin de una era

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