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Verstappen fulmina a los Mercedes

Verstappen fulmina a los Mercedes

El holandés volador se impone a Hamilton y Bottas en Silverstone. Sainz, un mustio decimotercero

Max Verstappen es una bendición para la Fórmula 1 y para el espectáculo que se espera de este deporte. Un talento natural que se expresa con ambición y coraje, que no negocia ni pacta, sino que pelea. Un personaje ahora ya imprescindible que, en el segundo acto de Silverstone, consiguió su noveno triunfo en la F1. Por encima de sus habilidades, queda la cumbre que alcanzó: fulminar a los invencibles Mercedes, a Hamilton y su coche intratable, a su escudero Bottas con cara de cordero... Tenía que ser Verstappen, oro puro en Red Bull. Carlos Sainz terminó en un mustio decimotercer puesto.

«¿No has tenido problemas con los neumáticos? ¿Ninguno?», le preguntaba Hamilton a Verstappen nada más bajarse del coche, incrédulo el campoeón del mundo ante lo que parecía una quimera este año: una derrota de Mercedes. «Seguro que tiene ver con las presiones de los neumáticos», insistía Hamilton después ante el micrófono de Martin Brundle.

Y es que el Mundial de F1 estaba para esas conjeturas. Nadie podía sospechar una victoria ajena a la pareja Hamilton-Bottas, salvo explosión de los neumáticos tal y como sucedió el domingo pasado en este mismo circuito.

Verstappen volvió a ofrecer un compendio de virtudes. Todas juntas y mezcladas le brindaron un éxito inesperado, tercero en la parrilla de salida con dos tiburones Mercedes por delante. Sucedió que salió con las ruedas plata, las más duras, y su Red Bull se acopló perfecto a ese elemento tan decisivo en la F1 actual, el neumático.

El holandés hizo acopio de talento, velocidad, estrategia, control y, sobre todo, descaro. «No soy una abuela, hoy es la única oportunidad que tenemos ante ellos», soltó por la radio cuando su ingeniero le recomendó precaución y cuidado con los neumáticos. Verstappen arriesgó y obtuvo premio.

Ubicado en el mismo escalón que sus adversarios en Silverstone, se aplicó a la faena de rebasar a los Mercedes cuando apreció los problemas de degradación de Hamilton y la evidencia de una estrategia lúcida de Red Bull al situarle detrás de Bottas en su primera parada. Verstappen se merendó al frágil finlandés recién renovado por Mercedes para satisfacción de Hamilton.

Esta vez el caucho de las ruedas no provocó un vuelco, como la semana pasada, y Verstappen pudo celebrar su primera victoria del curso, la novena de su vida. Es también el triunfo del motor Honda, el que le dio quebraderos de cabeza a Alonso y a McLaren, ahora gana carreras.

Reseñable por meritoria la carrera de Leclerc, quien festejó con una aullido de lobo el cuarto puesto de Ferrari. Cómo estará la marca italiana para que un cuarto lugar sea considerado un éxito. Vettel acabó duodécimo.

Un peldaño más atrás se clasificó Carlos Sainz, probablemente en su jornada más mustia de la temporada. Sin muchos alicientes, sin opción a los puntos y de nuevo penalizado en el garaje de McLaren en una parada para cambiar ruedas.

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